Marketing

¿Qué es un plan de marketing y qué fases lo componen?

En la actualidad, debido a la creciente competitividad y a la facilidad que tienen los consumidores para adquirir los productos y servicios que necesitan, todas las empresas, independientemente de su tamaño, requieren de un buen plan de marketing que les ayude a alcanzar sus objetivos. Un documento en el que se recopilan todos los estudios de mercado, se establecen las metas que se quieren conseguir, las acciones que van a llevarse a cabo y los pasos que deben seguirse. Y es que tener una visión global de todas las estrategias que van a implementarse dentro de un plazo concreto es fundamental para no desviarse del camino y poder detectar los posibles errores que podríamos estar cometiendo.

Generalmente tiene un alcance anual, pero podemos encontrar excepciones cuando se necesitan planes específicos para 3 ó 6 meses o cuando deben afrontarse situaciones especiales y adaptar el plan a las circunstancias.

Lo cierto es que no existe un formato ni una única formula para elaborar un plan de marketing. Y es que, en la práctica, cada empresa desarrolla su método en función de sus propias necesidades y objetivos. No obstante, es muy recomendable tener una idea sobre el contenido básico que debe incluir un plan de marketing y qué fases lo componen.

plan de marketing

Fases de un plan de marketing

1. Estudio del mercado

Se trata de uno de los puntos más importantes, ya que nos ofrece una visión objetiva de la situación en la que nos encontramos dentro del mercado. La idea es ver qué posición ostentamos con respecto a nuestros competidores. Para lo cual debemos tener en cuenta tanto la situación social, económica y política de la empresa como las características de nuestro público objetivo, de la competencia y de nuestro negocio. En lo que respecta a las características del negocio, es conveniente averiguar cuáles son las ventajas e inconvenientes en comparación con nuestra competencia.

2. Objetivos

En esta fase lo que se busca es establecer las metas a las que queremos llegar, ya sea a corto, a medio o a largo plazo. En este punto es muy importante dedicar el tiempo que sea necesario para reflexionar. Hay que tener en cuenta que los objetivos irá en base al tiempo y a la situación de la empresa. Por este motivo, deben ser realistas y alcanzables. Si estás un poco perdido, siempre puedes analizar cuáles son los logros que ha conseguido tu competencia para definir los tuyos. No obstante, recuerda que no se trata de copiar lo que otros hacen. Debemos ser capaces de marcar la diferencia si queremos crecer. Una vez tengas tus objetivos fijados, deberás establecer un plazo para empezar a organizarte.

3. Estrategias a seguir

Este punto puede variar mucho en función del tipo de negocio que tengamos. Vuelve a mirar tus objetivos con detenimiento y reflexiona sobre si realmente podrás cumplirlos. En caso afirmativo, podrás ir definiendo acciones muy generales e ir añadiendo otras de manera progresiva a medida que se te vayan ocurriendo.

4. Medir los resultados

Si no podemos medir nuestras estrategias o no lo hacemos, estaremos perdiendo el tiempo. Es fundamental poder realizar un balance de la situación para determinar si vamos por buen camino y si debemos realizar cambios en nuestras estrategias. De esta forma, podremos detectar a tiempo los errores y rectificar rápidamente.

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