Los oradores que utilizan visuales de manera sistemática son vistos como mejor preparados, más profesionales, más persuasivos, más creíbles y más interesantes que aquellos que se dirigen al público sin apoyo visual.

El trabajo de creación de un discurso impactante empieza antes de la primera diapositiva. Para empezar, no llene más de tres cuartos de su visual con «materia viva». Conseguirá libertad de encuadre en torno al visual y podrá, al mismo tiempo, adaptarse a diferentes proyectores y pantallas que podrían, de otro modo, mutilar parte del material sin que usted se dé cuenta. La regla de oro para colocar un texto en un visual es la del Seis x Seis: ni más de seis palabras por línea, ni más de seis líneas de información en ningún visual. No es necesario que el texto aparezca en frases completas o que sea gramaticalmente correcto. Nada malo en usar los puntos de desglose. Tampoco en emplear destacados: términos o frases sobre los que desee que el público centre la atención.

Sus visuales son una vía para ir resaltando puntos clave mientras conduce sin interrupción a su audiencia por el flujo de su presentación. Cuantas menos palabras incorpore, mayor impacto tendrán.

El color afecta al humor y a la emoción. El color de tipos, imágenes y fondos influye en su percepción. Además, el estilo de la tipografía proyectada en una pantalla utilizando un proyector multimedia debe ser de tipo sans serif. Durante el proceso de proyección, los caracteres pierden algo de nitidez y el tipo serif puede verse borroso al proyectarse.

La mayoría de los oradores arrancan con una introducción de lo que quieren decir. Pero un comienzo más prometedor será partir de aquello que su audiencia necesita o desea escuchar. El «egoísmo ilustrado» puede ser un poderoso recurso para atraer la atención. Antes de «comenzar», plantéese hasta qué punto conoce a las personas para las que va a realizar la presentación.

• ¿Las conoce personalmente —y ellas a usted— o son relativamente desconocidas?

• ¿Qué lleva a esas personas a compartir la sala con usted?

• ¿Qué es lo que en estos momentos les causa mayor dolor, o por qué no, mayor alegría?

• ¿Qué características especiales debe tener en cuenta? ¿Existe algún problema lingüístico? ¿Alguna barrera cultural? ¿Es el marco de referencia de su audiencia mucho más estrecho —o, quizás, mucho más amplio— que el suyo propio? ¿Tiene su audiencia formación técnica o se trata de un público mayormente generalista? ¿Procede de distintos niveles de una organización o poseen experiencias y puntos de vista homogéneos? ¿Le ven a usted como un aliado en quien depositar su total confianza o como un adversario al que hay que calibrar y vigilar de cerca?

Hace unos años, el catedrático Albert Mehrabian de la University of California de Los Ángeles estudió los componentes de los mensajes hablados que la gente escucha. Y lo hizo a partir de tres elementos esenciales: información verbal, información vocal e información visual. Los oradores deben tener plenamente en cuenta los tres aspectos e integrar de manera consciente sus propios mensajes en ellos.

Según la investigación:

• Solo el 7% de la credibilidad procede de las palabras que usted pronuncia. No importa el cuidado que pongamos en idear y redactar una presentación, por sí mismas, las palabras aportan menos del 10% de nuestro impacto total.

• Aproximadamente un tercio —38%— de nuestra credibilidad como oradores deriva de cómo pronunciemos esas palabras: de nuestra entonación, de nuestra variedad vocal, de cómo elevamos y dejamos caer el tono de nuestra voz para transmitir énfasis o emoción.

• Y más de la mitad —55%— de nuestra habilidad para exponer un caso convincente y que atrape el interés de nuestra audiencia estará condicionada por los aspectos visuales de nuestra presentación.

ANTES DE COMENZAR LA PRESENTACIÓN

1. . Revise antes la sala

2. No acepte una instalación defectuosa

3. . Siéntese en las últimas filas

4. No asuma que todo el mundo ve

5. . Detecte posibles problemas en sus audiovisuales

6. No deje que el equipo le deje descolocado

7. . Cambie la bombilla

USE SUS HERRAMIENTAS

8. . Coloque un monitor

9. No lea sus visuales

10. . Esté pendiente del tiempo

11. No olvide administrar el tiempo

12. . Juegue con todos los controles

13. No asuma que las cosas funcionan

14. . Apoye los visuales con material impreso

15. No sobrecargue sus visuales

16. . Incorpore multimedia

HAGA QUE SUS VISUALES FUNCIONEN

17. . Minimice para priorizar

18. No escriba ni elabore más de la cuenta

19. . Avance desarrollando punto a punto

20. No agobie con detalles

21. . Haga uso de visuales con iconos

22. No abuse de imágenes enlatadas

23. . Compruebe bien que todo sigue su orden

24. No caiga en la rutina

25. . Recurra al contacto visual para subrayar

26. No se quede extasiado

PROYECTE CON ENERGÍA

27. . Utilice coherencia en el estilo

28. . Haga que las transiciones funcionen

29. No haga que la atención decaiga por culpa del ritmo

30. . De vez en cuando «apague»

31. No se interponga en el espacio del visual

COSAS QUE SE HA DEMOSTRADO GUSTAN A LA AUDIENCIA

32. . Ensaye la apertura y el cierre

33. No recite de memoria

34. . Ponga énfasis en los resultados de la acción

35. No se ahogue con las palabras

36. No asuma que es usted el que sabe

37. . Ajuste sus visuales

38. No viva en el pasado

Marcos Fernández, Director de Ventas de christie para España y Portugal

 

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