Conceptos

3 claves para aprovechar los beneficios de “la rutina del consumidor”

Somos personas y, como tal, nos gustan las costumbres… mucho nos quejamos de la rutina pero, finalmente, es la que nos aporta la tranquilidad que todos buscamos: la equilibrante sensación que reporta sabernos inmersos en un universo que se encuentra “bajo un ligero control”

Sabemos qué tenemos que hacer, cuando, cómo y dónde y eso nos ayuda a aquietar nuestra mente y nuestra adrenalina.

Y es que siempre que ahondamos por los secretos inherentes al ser humano, nos damos cuenta cuánto de importante es reconocernos humanos y aprovechar las ventajas que nuestros comportamientos habituales pueden reportar si estamos pensando o nos hemos lanzado ya, a la construcción de una empresa propia, una marca social, un emprendimiento en los Social Media

El principal obstáculo con el que nos encontramos es la “aceptación”. El social media es un universo dinámico, jamás se detiene y nunca descansa, lo que nos obliga permanentemente a mantenernos fuera de nuestra zona de cobijo. ¡Pero antes que nos asustemos,  tranquilidad: salir de la zona cómoda no hace sino poner a prueba nuestras capacidades y por lo tanto, hacernos más fuertes!

Si trasladamos este conocimiento de las personas a la construcción de un nuevo modelo productivo a través del fenómeno social, nos daremos cuenta que el principal reto de los especialistas de marketing es descubrir, no sólo qué productos conforman nuestra zona de cobijo, sino y principalmente, qué reacción tendremos ante una exposición abrupta a los cambios.

Para ello, es necesario prestar atención a una serie de variables que buscan, principalmente, transformar las fortalezas derivadas de la “rutina” en clientes fidelizados en el largo plazo.

Seguridad ¿quien no busca un poco en tiempos convulsos? Tanto para los clientes que insisten en permanecer en sus zonas de confort, como para aquellos que se enfrentan abruptamente a una ruptura de lo conocido, transmitir seguridad a través de procesos de compra sencillos, productos de calidad y protocolos probados y seguros, es la mejor forma de construir la confianza sobre la que se asienta la rutina del consumidor y la credibilidad necesaria para confiar en una marca, en caso de enfrentarse a un cambio súbito en los hábitos y costumbres.

La calidad, tras brillar por su ausencia hoy, indispensable. Cuando un consumidor se vincula a una marca, no lo hace porque esta sea la más efectiva. Sino porque ha logrado identificar el valor agregado en el mensaje de la marca y vincularlo con una emoción concreta asociada al consumo. Garantizar la calidad de los productos, procesos y atención postventa, es la mejor forma de fomentar el crecimiento a través de la fidelización.

Constancia, el premio de los luchadores. Vivimos inmersos en un ciclo en el que la competencia es feroz, en cada talento individual subyace una marca en potencia y la búsqueda de la innovación y el valor agregado, es hoy uno de los grandes Tesoros de ésta civilización.

Sabedores como somos que los errores no son los que destruyen las marcas, sino más bien la forma en la que los enfrentamos y garantizamos la credibilidad y la confianza de nuestros clientes en nosotros, no podemos dejar pasar el peso específico que la constancia aporta tanto al aprovechamiento de las reacciones de un consumidor inmerso en su rutina, como aquellos clientes que optan por enfrentar, aceptar e incorporar, los cambios a los que nos expone el social media actual.

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