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¿Cómo ser feliz con tu trabajo?

Cómo ser feliz con tu trabajo¿Cómo ser feliz con tu trabajo? Decía mi compañera Inna Nikolova, en uno de sus inspiradores posts (¿Cómo ser feliz en el lugar de trabajo?) que para ser feliz en el trabajo hay que encontrar una ocupación que nos apasione y, además, un buen equipo, en el que todas las opiniones sean consideradas.

Yo iré por un sendero más motivacional en este post, porque, en la época actual, las características que menciona Inna son más complicadas de lograr, al menos en un momento determinado de nuestra carrera laboral: podemos no dedicarnos a la profesión que nos apasiona, o tener un esquema de trabajo piramidal en el que la única opinión que cuenta es la de arriba.

Y, sin embargo, ¿es posible estar feliz en el trabajo con estas condiciones?

Dos requisitos indispensables a la hora de estar motivado con nuestro trabajo (algo que conlleva la felicidad, si se desarrolla correctamente) son:

  • a) Que el trabajo sea relevante para nosotros
  • b) Que nuestro trabajo dependa únicamente de nosotros.

Tengo un ex compañero de carrera realmente brillante que acabó de dependiente en una conocida tienda de zapatos. Por decisión propia, no por efectos de la crisis. En un momento determinado me sorprendía que alguien con notas excelentes y grandes dotes de comunicación se hubiera decantado por este trabajo y no uno de comunicación, pero él era (y es) feliz, ya que su trabajo le parece relevante porque le permite exponer sus mejores cualidades, y las ventas que haga dependen sólo de él.

En cambio, tengo compañeros que se dedican a la publicidad o el marketing, con buenos horarios y un buen sueldo, y en cambio son infelices: eternamente malhumorados, se pasan el día en eternas reuniones y creen que sus trabajos van a acabar en un cajón, acumulando polvo.

En suma, nuestra actitud hacia el trabajo, así como nuestra motivación, va a tener mucho que ver con nuestra felicidad. Afrontar los problemas con optimismo, o, al menos, no creer que se abre el mundo cada vez que surge un pequeño incidente, ser responsables con nuestro trabajo y aplicar el buen humor a la hora del café con leche y el croissant del desayuno nos pueden ayudar a tener un buen día.

Decía Emilio Duró que el gafe se pega, y que a los astronautas no sólo se le elige por su brillantez en los estudios, sino por su coeficiente de optimismo: Imagínate yendo a la Luna con un tío que sólo sabe decir: “Se va a caer”, “Vamos a morir”. El optimismo es un nuevo valor en la empresa, y deberíamos practicarlo no sólo para lograr trabajo, sino también para ser más felices y productivos en nuestro día a día. Así que hagas lo que hagas, te dediques a lo que te dediques, temporal o permanentemente, ponle pasión, ganas, motívate para mejorar, busca la manera de ser relevante. Sólo sintiendo que tu trabajo vale para algo lograrás ser feliz.

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