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Compramos menos, ahorramos más

Ya no contratamos servicios financieros ni seguros (tan) alegremente como antaño. Al menos, esos son los resultados del último estudio AIMC Marcas relativos al consumo y actitudes de los ciudadanos respecto a la compra de servicios financieros y seguros pone de manifiesto que los españoles continúan confiando en el asesor financiero de su banco para sacar el máximo partido a sus ahorros y que están más informados sobre la evolución de la Bolsa de lo que solían estarlo en los años previos al estallido de la crisis. También han modificado su mentalidad inversora apostando por aquellas operaciones que conlleven un menor riesgo.

El pinchazo de la burbuja inmobiliaria y la consiguiente depreciación de la vivienda han modificado también la mentalidad de los españoles respecto al ahorro y la inversión. En sólo tres años, el porcentaje de quienes pensaban que contar con un patrimonio inmobiliario era una buena elección ha caído del 61,3% en 2010 hasta el 52,3% en 2012.

Otro ejemplo que refleja cómo la crisis ha afectado al comportamiento de los ciudadanos respecto a la inversión de sus ahorros es que cada vez son más los que opinan que “la posesión de acciones y valores es una decisión demasiado arriesgada”, de acuerdo con lo que consideraba el 47,7% de los encuestados en 2012 (cifra 7,7 puntos mayor que el año anterior).

Ahorramos el doble que en 2009

La difícil situación económica ha ocasionado también que los ciudadanos se preocupen más por ahorrar y menos por gastar. Si en 2009 un 28,7% preferían gastar su dinero antes que guardarlo, en 2012 esta cifra representó sólo el 13,4%.

Dentro de los diferentes grupos de población que han sido objeto de este análisis, los que reconocen disfrutar más desembolsando su dinero son los padres de hogares monoparentales (18,1%), seguidos por las familias con hijos mayores (15,8%) y las que tienen hijos de edad media (15,3%). Por el contrario, sólo un 8,6% de los jubilados prefiere gastar antes que ahorrar.

Más informados

El que exista una mayor la presión informativa sobre los asuntos de carácter económico, tanto a nivel nacional como internacional, también podría haber aumentado la necesidad de que los ciudadanos quieran estar más informados al respecto. Al menos así lo afirma un 27,2% de los encuestados en 2012, siendo esta cifra 8 puntos superior respecto a 2006 (casi un 42% de incremento). Dentro de este colectivo, son los adultos independientes (23,4%) los que más siguen este tipo de noticias, por delante de los retirados (23,2%).

Siguiendo también esta misma tendencia, el 27,7% de los españoles reconoce que está más enterado de los asuntos financieros de lo que solía estarlo, siendo de nuevo los adultos independientes, con un 35,8%, los que lideran el ranking de los más informados.

Pese a las últimas noticias sobre la venta de participaciones preferentes y fraudes en determinados bancos y cajas de ahorro, la confianza que los inversores depositan en estos establecimientos parece no haberse mermado el pasado año. De acuerdo con esta actitud, el 56,3% de los encuestados declara que “le gusta tener una persona de referencia en su banco y que conozca bien su situación”. Esta cifra es sólo 3 décimas inferior a la registrada en 2010 (56,6%).

Quienes parecen necesitar menos consejo de un profesional de la banca son los jóvenes independientes (49,3%) y aquellos que viven en familias con hijos de edad media (49,2%), mientras que los jubilados (64,5%), los adultos independientes (63,9%) y las parejas adultas sin hijos (63,9%) son quienes demandan una mayor necesidad de consejo para sus ahorros por parte de un asesor financiero.

Los datos del estudio revelan también que los españoles cuentan cada vez con menos dinero para productos y servicios no básicos cuando reciben un dinero extra. En aquellas ocasiones en las que existe la oportunidad de disponer de un presupuesto adicional, las actividades más valoradas parecen ser las vacaciones y los viajes (46,2%), seguidas de la compra de ropa, calzado y complementos (27%). Por el contrario, otras actividades, como comprar “libros, CDs de música” (4,4%), “artículos para el hogar” (2,4%), “joyas y relojes” (1,9%), “material de vídeo, televisión, cámaras” (3,8%) y “material de audio” (0,7%) alcanzan su mínimo dato en 2012.

Otras de las categorías más valoradas a la hora de emplear el dinero extra en 2012 fueron el gasto en “trabajos de mantenimiento del hogar”,escogido por el 23,9% de los encuestados (2,3 puntos mayor que en 2011); el “salir“ y las “actividades de ocio” (21,2%), o “devolver un préstamo o crédito” (que, con el 19,2%, ha crecido 2,5 puntos respecto al año anterior). La compra de vehículos también ha mostrado un notable crecimiento del 6.2% en 2011 al 7,8% en 2012.

Casi la mitad tenemos un plan de pensiones privado

La situación económica actual parece haber influido también en las posibilidades que contemplan los ciudadanos para asegurarse su jubilación, ya que muestran un mayor rechazo a las opciones que conlleven un mayor riesgo. De este modo, la idea de invertir en inmuebles ha caído más de cuatro puntos (11,6%) respecto a 2007 (16,3%), fecha en la que esta opción alcanzaba su valor más alto.

Curiosamente, la alternativa que los encuestados observan, a primera vista, como la más segura es “meter dinero en libretas bancarias de ahorro” que, con casi un 54%, supera en casi 12 puntos al valor de 2005.

La idea de suscribirse a un plan de pensiones de forma voluntaria parece también ser una alternativa cada vez menos escogida por los españoles, ya que sólo 3 de cada 10 afirmaba en 2012 que se decidiría por esta opción, mientras que esta cifra representaba el 44,8% en 2011. Algo similar ha sucedido con la alternativa de “cotizar con la empresa para un plan de pensiones” que, con un 13,7%, cae algo más de 4 puntos respecto a 2011.

Menos riesgos

A lo largo de todas las ediciones de este estudio, los objetivos que más valoran los españoles para realizar una inversión son dos: “la disponibilidad, la flexibilidad” (o, lo que es lo mismo, la posibilidad de retirar el dinero o de vender rápidamente) y “la regularidad de los intereses y rendimientos que proporciona)”. En 2012, quizá por la necesidad de contar con una mayor seguridad económica en tiempos difíciles, estos dos objetivos alcanzaron su valor más alto con un 53,2% y un 28,8% respectivamente.

Por el contrario, todos aquellos objetivos más relacionados con los rendimientos, como pueden ser la búsqueda de una “alta rentabilidad (incluso con un mayor riesgo)” (4,3%); “las deducciones fiscales (4,8%) y “la diversificación de la cartera” (1,8%), han alcanzado mínimos históricos en los resultados de AIMC Marcas en 2012.

Entre los distintos grupos de la población, quienes están dispuestos a asumir más riesgos parecen ser aquellos que tienen menores cargas familiares. Así, el 9,1% de los jóvenes independientes marcan que el objetivo de sus inversiones es la alta rentabilidad, incluso asumiendo riesgos, frente al 4,3% del total de la población. Dentro de este colectivo, además, un 20,5% marca la regularidad de los intereses entre sus preferencias para hacer una inversión frente al 28% del total de la población.

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