Marketing

¿Consumimos igual que nuestra familia?

Las marcas forman parte de nuestra vida. Crecemos con ellas y forman parte de nuestro entorno. Nuestra familia compra una marca de leche concreta, de suavizante o de chocolate y hemos estado en contacto con estas marcas desde nuestra infancia.

La pregunta es, una vez habiéndonos independizado de nuestra familia, ¿seguimos comprando las mismas marcas? ¿El hecho de que nuestra familia haya consumido un producto hace que dicho producto tengan una ventaja frente a otros similares pero de distinta marca? ¿Compramos como nuestras madres y padres?

A la hora de escribir este artículo, pensé personalmente en las marcas que ha comprado mi familia, y en mi caso, sigo consumiendo la gran mayoría de ellas. Igualmente, recordando las marcas que compra mi abuela, muchas de ellas son también consumidas por mi madre.

De esta forma, conseguir que una familia sea fiel a una marca puede hacer que esta marca sea consumida por los hijos una vez que estos se independicen.

Por supuesto, para conseguir fidelidad  no se puede decepcionar al consumidor y debemos hacer que esté quiera seguir consumiendo nuestro producto y no opte por la competencia. Si se disminuye la calidad del producto o se incrementan los precios sin incrementar el valor, el consumidor dejará de comprar la marca.

Igual que un consumidor es fiel a la marca, esta también debe serlo al consumidor y no decepcionarlo  disminuyendo la calidad del producto o servicio. Pues si cuidamos al consumidor, obtendremos la fidelidad de la familia y conseguiremos formar parte de ella.

Artículo elaborado por Sara García Molina.

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