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Crecer ya no es una opción

John Maxwell decía que “el cambio es inevitable, pero el cambio es opcional”, una frase que nos recuerda aprovechar todo lo que ocurre a nuestro alrededor y luego derivarlo hacia un ámbito personal o uno profesional. Pero, no estoy tan segura de que esta cita sea válida o cierta.

En un entorno en el que la competitividad es desmesuradamente desmesurada, el crecimiento ya no es opcional; no es negociable. Mantener el status quo, ya sea tu base de clientes, plataforma tecnológica o conjunto de habilidades, no nos hace estar más tranquilos; en realidad significa que estás yendo hacia atrás a un ritmo rápido y vertiginoso, y esto, amigos mío, vale tanto para organizaciones como a personas.

Los profesionales son conscientes de esta realidad y toman medidas adecuadas para hacer que el crecimiento sea una prioridad para ellos y todas las personas que lo rodean. Lo hacen a la perfección cultivando tres cualidades clave, cualidades que, sin lugar a duda, respaldan los resultados comerciales y el desarrollo profesional. Hablamos de la conversación, creatividad y curiosidad.

Para construir carreras es necesario tener conversaciones, y ninguna es intrascendente, y es necesario tomarse su tiempo. No es cuestión de dos días.

Las conversaciones breves y frecuentes con los empleados sobre fortalezas, oportunidades, intereses y objetivos son el perfecto caldo de cultivo del desarrollo. Activan la conciencia y la motivación, al tiempo que son el tejido que conecta a eventos y ocurrencias, meditaciones y reacciones, y percepciones y acciones.

Los profesionales pueden ayudar a otros a crecer integrando las conversaciones de desarrollo en el flujo de trabajo. Las reuniones extensas de planificación del desarrollo individual ya no pueden satisfacer las necesidades de nuestro ambiente en el que siempre andamos cortos de tiempo. De este modo, todo se reduce a encontrar momentos y oportunidades para iniciar conversaciones breves, incluso de 90 segundos, que ayudan a otros a reflexionar, conectarse y crecer.

Pero el crecimiento no es, ni de lejos, competencia exclusiva del departamento de formación. Los profesionales inteligentes son profesionales creativos. Saben que el desarrollo verdadero tiene lugar de forma orgánica y examinan constantemente el entorno en busca de oportunidades para hacerlo realidad. Donde otros ven un trabajo que no se está haciendo, ellos ven una forma de aprendizaje. Donde otros ven un problema empresarial difícil, otros ven una oportunidad para expandir las mentes y mejorar y potenciar las habilidades. Donde otros ven estancamiento, otros ven la oportunidad de volverse innovadores.

Por otro lado, según a quién le preguntes, la curiosidad es una competencia, habilidad, calidad o emoción. Es la capacidad de demostrar gran interés, un espíritu inquisitivo, un deseo ansioso por comprender y un apetito inmenso por experimentar. Y es un impulsor esencial de crecimiento y desarrollo.

 

 

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