Conceptos

¡Cuidado, tercerización no es copiar la creatividad ajena!

Un error frecuente de las marcas en sus estrategias de marketing de contenidos

Transcurría el mes de abril del pasado 2011 y Google nos sorprendía con una serie de modificaciones que daban mucha relevancia a los contenidos como alimento del dinamismo y la acción social y a ésta última también, como resultado de la mayor visibilidad y generación de nuevas oportunidades producto de la interacción.

Las nuevas exigencias de calidad veían la luz y eran muchas las marcas que perdían posiciones consolidadas dejando espacio libre para la innovación y el emprendimiento.

La coyuntura económica en constante proceso de destrucción, permitiéndonos visualizar de forma clara que “nada volverá a ser como antes” y la integración del fenómeno social en el “mundo real” como fuente inagotable de acceso a la información, poder de decisión y libertad de acción, finalmente, derivan en una mayor penetración de marcas en el social media.

Derivado de ello, vemos como se modifican los grandes paradigmas asociados al marketing y la publicidad y cómo, para las marcas, se ha transformado en un requisito excluyente invertir en calidad y compromiso.

De la mano de la Web móvil y su poderosa penetración en nuestros hábitos en el mundo online, nos llega la acción social en movimiento, donde la vertiginosidad con la que se sucede el tiempo es tal, que necesitamos construir un modelo en el que la confianza y los compromisos sean indestructibles.

Se reinventa el concepto empresa a través de la nueva definición de los equipos de trabajo, donde todos líderes, todos influyentes, todos profesionales, todos emprendedores, construyan su propia influencia a la vez que crecen las marcas a las que representan.

Se habla de crowdsourcing y tercerización, específicamente vinculado a la generación de contenidos como parte de una estrategia de marketing, una campaña publicitaria o el plan de acción de un Community manager para construir presencia social.

Sin embargo, y a pesar de tener normas claras al respecto, siguen apareciendo, con más frecuencia de la deseada, marcas que confunden la externalizacion de los servicios con el fin de aumentar la calidad global de la marca, con la utilización de la influencia ajena sin entregar nada a cambio. Se rompe la máxima del win-win por la que se rige este modelo y la falta de ética flota como el aceite en el agua.

De la capacidad de las marcas para rectificar y disculparse y del aprendizaje real del nivel de compromisos que nos exige la exposición social para darnos a cambio el poder de la influencia, depende mantener su crecimiento.

Google no es un aliado sumiso, es un ojo exigente y si hay algo que es incompatible con la “experiencia del consumidor y sus emociones” es tomar el camino fácil sin apostar por la calidad innovadora e individual de la marca.

Las estrategias de marketing de contenidos deben ser elaboradas tras un estudio de las tendencias, de las necesidades e intereses que comparten las personas y marcas con las que nos interesa interactuar.

Determinar la línea editorial, la forma de expresar, el mensaje a transmitir, no es posible sino a través de una integración total en nuestro propio proceso de especialización.

Nadie dijo que ser creativo fuera fácil, pero lo que si que nos dice el Google social y humano actual, así como las reglas básicas de la exposición cúbica, es que debemos ser éticos, originales y comprometidos.

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