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Determinando el éxito de mi blog (I)

Sí, ya sabemos todos que un blog es como nuestra casa, es el lugar donde vivimos y hacemos vida social a veces cuando un compañero, conocido, familiar o amigo viene a visitarnos.

Por esa misma razón, porque es nuestra casa, hay que tenerlo a punto. Igual que en nuestra casa limpiamos el polvo y el suelo, en nuestro blog hay que limpiar todas las impurezas que encontremos, como el código y la lista de plugins que tenemos instalados.

Sabemos bien que un blog correctamente optimizado es un blog saludable, pero la cuestión es cómo sabemos si nuestro blog goza de una buena salud.

Lo primero que debemos analizar es lo que ya hemos comentado antes, que esté limpio, por dentro y por fuera, que no haya elementos que estorben en ninguno de los dos ámbitos, que sea perfectamente legible y comprensible en cualquiera de sus elementos, con un diseño limpio (insisto) y moderno, que transmita una imagen de profesionalidad, tan necesaria en este mundo del marketing online y las redes sociales.

De igual forma, todos sabemos que un blog se alimenta de contenido, de buen contenido, y del feedback que generan los usuarios que lo visitan y que interactúan con él de un modo u otro, pero, al igual que en redes sociales necesitamos saber qué resultados nos proporcionan las acciones que realizamos, también es preciso saber si nuestro blog da los resultados que esperamos.

Ahora bien, ¿qué medimos para evaluar el éxito de nuestro blog?

Para empezar, una métrica básica y obvia, pero que no debe hacer que nos obsesionemos con ella: las visitas. Pero están las visitas únicas y las recurrentes, es decir, los usuarios que visitan nuestro blog o web de forma puntual, por un artículo que les haya interesado, y las recurrentes, que para mí son las más interesantes, sin lugar a dudas. Tener muchas visitas en el blog mola, porque significa que hemos llegado a mucha gente, pero tener un porcentaje alto de visitas recurrentes mola mucho más, ya que eso implica que hemos sido capaz no sólo de llegar a esos usuarios, sino de hacer que les “enganche” nuestro contenido y que nos sigan. Hemos sido capaz de crear con ellos una relación.

Si estamos empezando en este mundo de los dospuntocero, no conviene obsesionarse con las visitas, puesto que es normal que si no te conoce nadie, sin actividad social nadie va a llegar a nosotros. Las visitas vienen con el tiempo y sobre todo, con el trabajo bien hecho.

 

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