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El turismo ruso disminuye

El turismo ruso se había convertido en los últimos años en un auténtico boom en España. Sólo en el sector del alquiler vacacional este mercado pasó de 300.115 personas en 2005 a más de 1,26 millones en 2013, un periodo de apenas ocho años. Sin embargo, esta tendencia se ha visto drásticamente interrumpida durante 2014 por la devaluación del rublo y por las sanciones impuestas a Rusia por la crisis de Ucrania, que habrían animado a los rusos a veranear fuera de los países de la UE y a decantarse por destinos más patrióticos, lo que se ha traducido en un descenso del 20% durante el pasado agosto en relación con el mismo mes del año anterior.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, recopilados por el portal de alquiler vacacional Migoa.com, en agosto de 2013 España acogió un total de 200.613 turistas rusos en apartamentos y casas de vacaciones, mientras que un año más tarde, en agosto de 2014, esta cifra se había reducido en un 20%.

Las causas de este descenso habría que buscarlas, por un lado, en la devaluación del rublo frente al euro, que habría encarecido notablemente el coste de las vacaciones en los países de la UE. De hecho, se calcula que, con los últimos vaivenes de la moneda, a un turista ruso le cuesta ahora un 17% más veranear en un país europeo que hace un año.  Por otro lado, las sanciones impuestas a Rusia por la crisis en Ucrania se perfilarían como otro motivo de peso para esta desbandada de los turistas rusos. Éstos habrían optado por veranear en destinos más patrióticos (el propio gobierno ruso recomendó la ciudad caucásica de Sochi, situada a orillas del mar Negro, como alternativa) o por pasar sus días de descanso en países no polititzados con el conflicto.

Por comunidades autónomas, las más afectadas por este descenso del mercado ruso son Cataluña (un 60% de los turistas de esta procedencia recalan en tierras catalanas), Canarias, la Comunidad Valenciana, Andalucía y Baleares.

Fuentes del sector apuntan que esta caída se ha notado especialmente en las reservas gestionadas a través de touroperadores y no tanto en las que se realizan a través de agencias, que se han mantenido más estables. En este sentido, Quim Cristià, Director de Operaciones de Brisasol, (grupo de alquiler turístico que opera en la Costa Dorada) apunta que el ruso es un mercado interesante para el sector, ya que “realiza estancias largas, busca un producto de calidad y no da problemas”. Destaca, sin embargo, la importancia de disponer de personal ruso en las recepciones, ya que se trata de un tipo de cliente que no siempre habla inglés y, además, aún en caso de hacerlo, valora mucho que se le hable en su idioma. Un esfuerzo que el sector considera necesario hacer para ofrecer un plus de calidad.

Otras fuentes del sector apuntan que, si bien, se ha notado un cierto retraimiento, el ruso sigue siendo un colectivo importante para el sector, ya que se trata de un perfil que alarga más su estancia y suele buscar alojamientos de calidad, aunque ello suponga un aumento del precio. Las mismas fuentes apuntan que en ciudades como Barcelona o Madrid, el descenso se ha notado menos que en poblaciones costeras.

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