Noticias

En Internet hay leyes, además de las del consumidor

Todos hemos sabido de los problemas de “confianza” por los que ha atravesado Facebook tradicionalmente, debido a su política de privacidad y confidencialidad.

Todos sabemos que en países como España, muy avanzado tecnológicamente, aún se experimenta un cierto retraso en relación a la aceptación del comercio electrónico, si lo comparamos con Estados Unidos.

Y, sin duda somos conscientes que la complejidad de la privacidad en la red, requiere también de la proactividad y el cumplimiento de los compromisos por parte de los usuarios, además de las marcas.

Cuando hoy hablamos de privacidad conviene tener muy claro a qué nos referimos… resulta evidente que si lo analizamos desde la perspectiva del consumidor, buscamos que las marcas con las que nos vinculamos nos protejan, ya existen leyes al respecto que rigen exactamente igual en los negocios online.

Pero cuando hablamos de productores la consigna es exponerse, como un talento único y genuino, capaz de construir un “branding” propio, experto, líder y respetado por el mercado.

La privacidad es responsabilidad de todos, no en vano… es una de las variables más dúctiles y eficientes, para construir nuestra influencia.

Pero más allá de la polémica constante en torno a la privacidad o quizá buscando evitar el mantenimiento del debate eterno… lo cierto es que los negocios online, tienen leyes que cumplir que protegen del abuso.

Lo que si lo vinculamos con el veredicto constante al que se exponen las marcas, podemos afirmar que estamos en uno de los ciclos más protectores del “cliente” que hayamos conocido.

  • Las empresas prestadoras de bienes y servicios, deben ser capaces de proteger sus bases de datos de clientes.
  • Las empresas deben entregar información de contacto, válida y fidedigna al consumidor
  • Los procesos de compras, el tratamiento de los datos personales y las acciones destinadas a la confidencialidad, deben ser expuestos y de acceso simple para los clientes.
  • Engañar a los clientes es una de las prácticas mejor castigadas en la actualidad. Castigada por los consumidores – rompiendo la reputación corporativa- y castigada por la legislación vigente.
  • El respeto por las decisiones de los clientes se impone como esencial en un momento en el que, cada vez más, aceptamos que las marcas son, si y sólo sí, los clientes así lo deciden.

La relación con los clientes debe centrarse en el establecimiento de vínculos basados la ética, la confianza y la credibilidad, cuando una marca aplica una práctica engañosa al proceso de construcción de vínculos con su target, está activando la defensa de todos los frentes;

  • Penalización de Google y pérdida de posicionamiento
  • Reputación destruida por los comentarios adversos
  • Pérdida de competitividad

¡El cumplimiento y protección del consumidor, debe ser una de las luces que guían a las marcas, el cliente es quien decide!

Haz clic para comentar

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

 
Subir