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Formación profesional

Las empresas que quieren ser competitivas abordan la formación de su personal para que actualice conocimientos, mejore competencias, adquiera nuevas habilidades, etc. A la vez, la formación se convierte en otra forma de retribución variable y en un elemento motivador para los empleados, que ven aumentar sus posibilidades de carrera en la compañía”, explica Ángel de José Rincón, director general de Digital Learning Pills (DLP), startup que ha creado una nueva categoría de formación en el mercado.

En España, 478.621 empresas realizaron formación con ayudas públicas en 2013 -último año del que hay cifras oficiales-. Esto supuso una penetración del 30% en el tejido productivo. Más del 60% de las pymes españolas realizó formación para sus trabajadores y el 93,4% de las empresas con más de 250 trabajadores participaron en actividades de formación de su capital humano, la tasa más alta en los últimos diez años.

Sin embargo, sólo el 29% de los asalariados participó en acciones formativas organizadas por las empresas. La falta de tiempo, y la necesidad de adecuar los horarios con la jornada laboral y además ayudar a la plantilla a conciliar, hacen muchas veces que las empresas o los trabajadores declinen la posibilidad de ofrecer y recibir cursos. Incluso, se deja sin consumir una parte importante de los fondos públicos destinados a hacer accesible esta labor.

El tamaño medio de las empresas que realizan formación es de 17,8 empleados, y según los datos de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), el 70% de las empresas no han podido acceder a formación para sus trabajadores debido a que sólo cuentan con cinco empleados de media. Así, aunque en 2013 aumentaron los recursos oficiales dedicados a formación respecto a otros años, éstos no llegan a las pymes ni a los autónomos.

La última Reforma Laboral estableció la obligatoriedad de dar 20 horas de permiso para formación a los trabajadores y de que las empresas definan un plan específico de formación para toda la plantilla, pero el grado de cumplimiento es escaso entre las compañías de mediano y pequeño tamaño.

Formación emocional, reservada a la cúpula

Y, si es bajo el nivel de formación para el grueso de los empleados de una empresa, lo es aún más en el entorno de la inteligencia emocional. Según datos de Digital Learning Pills, sólo el 11% de los cursos que se imparten giran en torno a este área, y generalmente se queda en el nivel directivo, a pesar de que la formación en inteligencia emocional contribuye a aumentar los índices de productividad y competitividad, reduce el nivel de absentismo y mejora la capacidad de la compañía de retener el talento.

A su vez, la formación se ha convertido en uno de los elementos esenciales del salario emocional, -el salario es el resultado de números e incentivos emocionales-, cada vez más valorado por los trabajadores como herramienta de motivación en un entorno en el que no sólo prima lo económico. A nivel general, 9 de cada 10 trabajadores que recibe formación se muestra satisfecho con ella, según los datos de la consultora Adecco Training.

Según el informe Employer Brand & Employer Value Proposition (EVP) Attributes Global Research Study, de la consultora PeopleMatters, entre las principales razones por las cuales las personas han escogido su actual empleo están: Desarrollo de carrera (35%) o la flexilidad laboral (13%). El salario ha dejado de ser la principal causa y representa el 29% de esa motivación.

“Aún así, hay muchas compañías que no han asumido que la inversión que realicen en formación aumenta la productividad de esa empresa y la empleabilidad interna de su plantilla, y que la formación en competencias emocionales también repercute positivamente en su desempeño”, explica Ángel de José Rincón, director general de Digital Learning Pills,.

Mobile learning, para toda la plantilla

Una posibilidad para mejorar este problema se apoya en el uso de las nuevas tecnologías para hacer llegar los cursos a todos los niveles de la empresa pero, en la actualidad, sólo el 12,5% de la formación se realiza en la modalidad de teleformación, según datos de la Fundación Tripartita.

La propuesta de Digital Learning Pills se basa en una innovadora fórmula cuyos objetivos son extender la formación de calidad en inteligencia emocional a todos los empleados de las empresas, sea cual sea su puesto en el organigrama de la compañía, a un precio muy asequible y con un formato sencillo que permita asimilar de forma adecuada los contenidos para que sean eficaces.

 

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