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GfK Clima de Consumo en Europa en plena crisis

El elemento dominante de los debates en la Unión Europea (UE) en el segundo trimestre de 2013 siguió siendo la crisis. Éstos se centran cada vez más en cómo se pueden reducir las inmensas cantidades de deuda acumulada. En este sentido, ha habido hasta ahora dos opiniones bastante diferentes e irreconciliables. Por un lado, Alemania y otros países del norte de Europa arguyen a favor de continuar una vía de austeridad estricta y mantener el rumbo hacia la consolidación. Por otra parte, los países de Europa del sur y el Fondo Monetario Internacional (FMI) insisten en que, en lugar de recortes, deben proporcionarse incentivos económicos a corto plazo. En su opinión, para que un país pueda pagar sus deudas y hacer frente a las medidas estructurales, primero debe tomar impulso de modo que sus ciudadanos puedan encontrar empleo y ganar dinero. En la actualidad, parece que el resultado será una combinación de las dos vías.

Mientras tanto, la realidad es que ahora hay mayores esperanzas en toda Europa de que la crisis financiera llegue a su fin a medio plazo. El Banco Central Europeo (BCE) también ve signos de una mejoría gradual a partir del final del año, pero todavía no pronostica una verdadera recuperación.

Italia es junto con Alemania el país donde el indicador de expectativas económicas se sitúa en valores positivos. Otros países como Reino Unido o España también se encuentran más esperanzados que en meses anteriores. Por el contrario, Francia, Grecia y Portugal muestran los valores más sombríos de toda la región analizada.

En el caso de España, los consumidores están cultivando la esperanza de que la economía se esté recuperando, y los esfuerzos rigurosos para ahorrar finalmente están repercutiendo en unos efectos duraderos. El indicador se encuentra actualmente en -24 puntos, que es el valor más alto desde febrero de 2012.

Ya desde hace meses, las reformas de España y los esfuerzos de austeridad han sido elogiados por la troika, que comprende la Comunidad Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional. Sin embargo la recesión aún no ha sido superada. Después de registrar -1,4 % en 2012, se espera de nuevo que el PIB del país caiga este año en torno al 1,5 %. La deuda sigue aumentando y el gobierno debe continuar con su férrea política de ahorro. El verano trae consigo puestos de trabajo en la industria del turismo. Si bien el desempleo se encuentra en un valor récord de alrededor de 27%, el número de inscritos como desempleados en mayo fue más bajo de lo esperado. El conjunto de España prevé que una buena temporada turística ayudará al país a abrirse camino para alejarse un poco más de la recesión económica.

 

En Italia, el indicador de expectativas económicas se incrementó notablemente hasta los 9 puntos. En mayo, todavía era de -32 puntos. No obstante, las principales razones para esta mejora radican en una serie de cambios en la metodología de la encuesta, por lo que no es posible realmente comparar los datos actuales con los anteriores. Aun así, no debe descartarse por completo que los italianos hayan encontrado razones para la esperanza. El nuevo gobierno ha anunciado recientemente el abandono de la senda de la austeridad estricta y no tiene intención de introducir aumentos de impuestos ni más recortes este año. Los italianos esperan que esto facilite suficiente estímulo a la economía para que el país pueda salir de la recesión, especialmente porque de hecho las reformas iniciadas ya han mejorado muchas de las condiciones generales.

El caso contrario es Francia, que sigue luchando contra la crisis y antes de que su economía vuelva al crecimiento tendrá que soportar duras reformas. En consecuencia, el país también registró las expectativas económicas más bajas, cuyo indicador marca -49 puntos. El nivel de pesimismo es similar entre los consumidores de Portugal (-43 puntos) y Grecia (-34 puntos).

En la mayoría de los países, las expectativas de ingresos de los consumidores se han estabilizado, pero se mantienen en un nivel relativamente bajo. Tras una pequeña caída en marzo, las expectativas de ingresos mejoraron de nuevo en Alemania.

Sólo Francia sigue registrando un deterioro constante. Los consumidores franceses prevén las mayores pérdidas de ingresos dando como resultado el valor del indicador más bajo de Europa, ubicado en -57 puntos. En España se situó en -31 puntos, en valores similares a los obtenidos desde comienzos de año.

En la mayoría de países europeos, los ciudadanos siguen viéndose obligados a ejercer un estricto control de su dinero y presupuesto. Los alemanes (37 puntos), los austríacos (12 puntos) y los búlgaros (3 puntos) se muestran bastante dispuestos a gastar.

Por el contrario, los consumidores se centran en ahorrar radicalmente en Italia (-49 puntos), Portugal (-43 puntos) y Francia (-42 puntos). En España aunque el indicador también se sitúa en valores negativos con -26 puntos, se muestra bastante mejor que los países de su entorno en cuanto a contracción del gasto, al tiempo que mantiene la misma tendencia de los últimos meses.

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