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La calidad del empleo sigue cayendo

“La calidad del empleo sigue cayendo tanto en tipo de contratación como en salarios”. Ésta es una de las principales conclusiones que hace MªÀngels Valls ante los resultados de la Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre de 2013 y hechos públicos esta mañana por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Para la profesora del departamento de Dirección y Organización de Personas de ESADE, que el descenso en el nivel de ocupación sea bastante menor (-65.000) que en el último trimestre de 2012 (-363.000), “es una buena noticia en términos relativos, pero sigue habiendo destrucción de ocupación, sigue lloviendo sobre mojado”. Lo hace en un terreno poco deseado porque esa ocupación que deja de frenar su caída es a tiempo parcial (+153.100), en detrimento de la contratación a tiempo completo (-218.100), con lo que el problema también ha de leerse en términos de calidad del empleo. De hecho, “es más que probable que muchos de estos ocupados a tiempo parcial no lo sean por voluntad propia”, añade Valls, que recuerda la profunda devaluación de los salarios fruto de la Reforma Laboral: “El principal logro de esta medida no ha sido la ocupación, donde apenas ponía interés, sino el ajuste de salarios. De hecho, gran parte de la devaluación interna de nuestro país está en las espaladas de los sueldos de nuestros trabajadores”.

Valls reconoce que, a la luz de los resultados de esta última EPA, la situación del mercado de trabajo no termina de remontar tampoco en términos de actividad. “Si bien es cierto que, frente al cuarto trimestre del año anterior la caída es menos fuerte (-176.000 en 2012, frente a -73.400 en 2013), si nos vamos a otros años, sigue siendo una cifra importante”. Se refiere, por ejemplo, a 2011 (-53.400), 2010 (-16.700) y 2009 (-21.000), sobre todo al cuarto trimestre de 2008, donde incluso aumentó en 119.600.

Con la evolución de estas estadísticas en la mano, la profesora también señala el descenso del volumen de jóvenes parados con respecto al total y que, si bien en 2007 éste suponía un 23%, hoy es un 15%. —“si hacemos el corte en 30 años, base para diferentes ayudas y medidas en Europa, vemos que el gap pasa del 40% al 28%”— porcentaje inferior al de parados de más de 50 años. “Sin embargo, estamos concentrando el nivel de políticas activas en un colectivo que, evidentemente, lo necesita, pero es un error limitarnos a él. El peso de los parados de más de 40 años ahora es el 43%, y el de mayores de 50 es el 20%, y las consecuencias de no poder cotizar al final de tu vida laboral son claves para las políticas sociales y la jubilación”.

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