Conceptos

La fidelidad de marca, aspectos que no se deben descuidar

Para una empresa lo más importante es sobrevivir a largo plazo, aumentando los beneficios. Esto se consigue creando una relación duradera con los clientes, basada en la confianza mutua y la fidelidad.

La empresa debe cuidar a sus clientes, preocuparse por sus necesidades y satisfacerlas. El precio debe ser el adecuado, ni muy alto, ni muy bajo. Pues podría afectar, de manera negativa, la percepción de calidad si es demasiado bajo, o hacer que se pasen a la competencia si es demasiado alto.

Para una empresa lo mejor es conseguir clientes fieles, asegurando beneficios fijos a lo largo de periodos de tiempo bastante largos.

Lo que nunca debe permitir es que el consumidor pruebe el producto de la competencia, pues en la sociedad en la que vivimos todos los productos cumplen unos requisitos mínimos de calidad que pueden hacer que los productos, de diferentes marcas dirigidos a públicos objetivos muy parecidos, sean casi idénticos.

El modo en que la alta dirección lleva a cabo la relación interna con los empleados es un factor muy importante que no se puede descuidar. Los empleados son los mejores portadores de imagen y deben estar a gusto en su empresa, deben sentirse aceptados. Esto hará que aparezca una enorme cantidad de ideas innovadoras cuyo valor, a menudo, es mucho mayor que la inversión que realiza la empresa.

Por lo tanto, la comunicación externa y la comunicación interna están enlazadas de manera que una depende de la otra y si uno de los dos campos se daña, las repercusiones afectan a ambos.

En definitiva, un cliente satisfecho es un cliente fiel, por lo cual la empresa debe investigar las necesidades de sus públicos y ofrecerles todo aquello que deseen. Se consigue, de esta manera, una relación duradera que aporta numerosos beneficios económicos.

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