Social Media

La nueva empresa social: productividad indispensable, la ética, un requisito

Cuando analizamos el auge y relevancia que los contenidos han adquirido en el proceso de construcción de una marca y principalmente, en el camino que hay que realizar para lograr impactar en el corazón de cada consumidor, nos damos cuenta que hoy, definimos como contenido todo aquello que impacte en nuestros sentidos.

De la mano de la penetración de la Web móvil en nuestras vidas, nos encontramos ante un universo de prosumidores que, valiéndose de sus tablets y smart phones, avanzan por el universo social a la caza  y captura de marcas de calidad y oportunidades para satisfacer necesidades ajenas.

Nos hemos vuelto a agrupar en comunidades, cavernas, en las que, cada miembro realiza de forma eficiente, motivada y manteniendo un mensaje común, las acciones para las que posee un talento, logrando con ello construir su propia influencia, siempre condicionada al crecimiento de la marca a la que representan.

El nuevo modelo de negocio, el único segmento que presenta datos de creación de empleo y crecimiento en un momento de debacle constante de la economía tradicional, emerge con el mensaje “tanto produces, tanto consumes” lo que modifica estructuralmente todas y cada una de las acciones eficientes en la empresa tradicional.

El servicio de atención al cliente vuelve, como siempre en la historia, a realizar su aparición rodeada del halo del “desafío”  y es que sólo las marcas genuinas, sólo aquellas que apuestan por aquello que desata su pasión en cada acción, son las que accederán al paraíso que implica haber construido una marca social. Una marca en la que se incorpore al consumidor al proceso creativo y en la que se tenga una conciencia clara que el crecimiento sólo es posible desde la confianza y la entrega sin restricciones de toda la información que se necesita para alcanzar la eficiencia de nuestras acciones.

Hoy la productividad es inherente a la empresa, vivimos en el ciclo de la responsabilidad y la sustentabilidad, existe al fin, una conciencia colectiva de necesidad de cambio, sabemos además, que los recursos son limitados y que tenemos, gracias a la nueva red ubicua y plagada de recursos, herramientas y ubicuidad, una oportunidad única para construir un modelo eficiente. La productividad es indispensable y para garantizar su continuidad, para asegurar que nos mantenemos por el camino recto y no nos dejamos llevar por los grandes pecados capitales, se establece la ética como requisito sine-cua-non. ¡La nueva empresa social, una forma de vida!

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