Marketing

La publicidad no es lo que era

publicidad¿Alguna vez os habéis parado a pensar cómo era la publicidad antes? ¿Qué objetivos pretendía alcanzar? ¿Hay realmente algo que haya cambiado en la actualidad?

Yo lo hice ayer, y lo cierto es que me quedé bastante sorprendida. La publicidad está continuamente avanzando, pero también retrocediendo. Y es que para conseguir un incremento de los beneficios obtenidos, se recurre con demasiada frecuencia a campañas que no son las más indicadas.

Imaginemos el caso de la publicidad impresa, en concreto la que aparece en las revistas. Dicha publicidad al principio era de menor calidad que ahora, tampoco se necesitaban los sofisticados insertos que se introducen ahora, pues por aquel entonces toda publicidad funcionaba.

Si nos adelantamos un poco más en el tiempo y nos dejamos caer en el año 2000 veremos que casi todas las marcas premiaban a sus seguidores. ¿Os acordáis del reparto de muestras en las revistas o de los cupones de descuento? El premio por ser comprador de la revista, así como individuo interesado en lo que las marcas anunciantes ofrecen, estaba siempre presente.

Y algunos de vosotros diréis, pero bueno ahora seguimos obteniendo muestras y descuentos en las revistas. ¿Qué ha cambiado?

Lo que diferencia a las estrategias de marketing de las marcas es su enorme potencial y sus ganas de acumular fortunas. Y es que las marcas que mayores beneficios obtienen son las que menos invierten en sus clientes, pues ya saben que tienen a un público objetivo amplio al que pueden mantener gracias a campañas de fidelización.

¿Para qué destinar dinero al reparto de muestras si pueden destinarlo a la creación de mejores campañas? Pues bien, esta es la cruda realidad. Son pocas las marcas que continúan premiando con algo importante a sus consumidores. Y si lo hacen, en muchos casos es por conveniencia. ¿A qué me refiero? A los descuentos que muchas veces son adjuntados en las revistas con el único propósito de ver cuántos de ellos serán canjeados y, con ello, ser capaz de medir la eficiencia de las campañas publicitarias en cuestión. ¿Continúa siendo rentable invertir en este determinado soporte?

Por otro lado, es importante señalar que ahora más que nunca las campañas están sometidas al fuerte desgaste ocasionado por la continua repetición de algunas estrategias. Aquellas que realmente funcionan son rápidamente copiadas por los competidores y, como consecuencia, desgastadas. No nos gusta que todas las marcas comuniquen del mismo modo con nosotros, y es que hay que saber innovar. Pero esto no es todo, hay que saber reconocer el momento en el que dejar de emitir este tipo de campañas se hace necesario, pues la repetición y la redundancia podrían cansar a los consumidores y causar en ellos una predisposición negativa.

En definitiva, debemos afirmar que la publicidad no es lo que era pero tampoco es lo que será dentro de unos cuantos años. Lo que no podemos olvidar es que la calidad y la originalidad deben prevalecer sobre lo que se haga. Tan solo de esta manera se evitará continuar estimulando el rechazo que los consumidores muestran hacia determinado modos de establecer comunicación con ellos.

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