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La publicidad y la “belleza real”

La publicidad y la “belleza real”. Durante mis años de universitaria, me cansé de ver anuncios. Para eso estaba estudiando Publicidad, claro. Pero lo que quiero decir es que me cansé de ver anuncios de modelos, de exuberantes curvas, que vendían coches, desodorantes masculinos o bebidas alcohólicas.

Algunas de mis compañeras observaban que poco tenía que ver una voluptuosa modelo con la venta de ron o productos de higiene, keiraaunque lo cierto es que tenían una relación muy directa: que los varones compren el producto. Al igual que la máxima de “Si no tienes nada que decir, cántalo”, los estereotipos publicitarios, y éste en concreto, son efectivos a la hora de vender, por mucho que nos duela. La ética o no ética del asunto es otro cantar, y en ese debate no voy a entrar, pero sólo hay que echar un vistazo a los anuncios de Axe (censurados y denunciados por asociaciones femeninas) y darse cuenta de que esa polémica, mezclada con el indudable sex-appeal de sus protagonistas y un poco de humor, les funciona.

Últimamente, los cánones de belleza han cambiado, pasando de la voluptuosidad a lo etéreo, teniendo como máximo exponente a bellezas como Keira Knightley, de rostro angelical y escuálidas extremidades. Una Bratz para publicidades de perfume.

Este nuevo estereotipo, el de la extrema delgadez como símbolo de belleza (atrás quedaron las atrevidas curvas a lo Elisabeth Taylor), sigue pisando fuerte, auspiciado por el cine, la moda y la televisión. Y quien piense que la publicidad es la autora de dicho estereotipo, anda errado: la publicidad aprovecha las tendencias emergentes, pero no las crea, sino que las refleja. Lo que no le quita su parte de mérito o culpabilidad.

Pero hay quienes luchan contra esta delgadez, que muchas veces parece antinatural. Un ejemplo de esa adaptación es la Campaña por una belleza real de Dove, que:

Frente a la tendencia general a mostrar cánones perfeccionistas de belleza que tiranizaban a la sociedad, donde primaba la lucha contra el tiempo por encima de otros valores, Dove se presentó como la marca amiga. A partir de su inicialmente poco conocida“Belleza Democrática”, tomó una decisión que satisfacía tanto su responsabilidad social como su acuciante necesidad de adoptar un posicionamiento claro en el mercado.

Era necesario dar a entender a las mujeres que, para Dove, la belleza es algo que cada una transmite a su manera y que la felicidad reside en aceptarse como una es, en lugar de parecerse a las fotos de las revistas. De este modo, la marca quedaría claramente distinguida de las demás gracias a su refrescante filosofía, además de obtener una mayor credibilidad y fidelidad por parte de las consumidoras.

Belleza RealEl estereotipo de delgadez es el que ha ingeniado esta tendencia contraria, llamada “belleza real”. La belleza real representa la diversidad, la idea de que la curva es (de nuevo) bella, y especialmente, refleja la diversidad existente entre las mujeres del mundo, con diferentes estructuras corporales, peso, etc.

Esta idea me gusta, la del reflejo de la diversidad, pero le veo un gran handicap: el que esto se vuelva otro estereotipo, perjudicial para quien no goce de curvas, para quien sea, de manera natural, de una delgadez etérea y se vea, como ahora las curvilíneas, acomplejadas por encontrarse en las pasarelas, en los anuncios o en las portadas de las revistas a andróginas criaturas a las que les faltan un par de bocatas del Pans and Company.

¿Qué pensáis vosotros?

 

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