Marketing

La viralidad no es siempre cuestión de calidad

calidadComo ya se ha tratado en artículos anteriores, que un contenido se convierta en viral no depende tanto de su calidad, sino de variables y factores que influyen de manera directa sobre las acciones de los receptores.

Es decir, un contenido puede ser de poca calidad pero que consiga ser compartido una y otra vez. Tu tarea será la de determinar qué es lo que podría resultar atractivo ante los ojos de las personas, teniendo en cuenta todo factor externo que pueda influir de manera alguna sobre la interpretación y aceptación del mensaje.

Esto es una tarea casi imposible porque toda acción tiene repercusión, y hay muchos sucesos que no son previsibles pero podrían afectar a la interpretación de tu mensaje. Es por ello por lo que me atrevo incluso a afirmar que a veces crear un contenido que se convierta en viral es cuestión de suerte.

Si no lo crees, fíjate en la cantidad de vídeos extraños que consiguen no tan solo convertirse en virales, sino ser imitados por millones de personas de todo el mundo. ¿No sería genial que esto ocurra con el vídeo que tu marca hace? ¿Qué mejor manera de conseguir notoriedad que esta?

Pero no debes olvidar el peligro que tal intento conlleva, puesto que han sido más de uno los vídeos corporativos que han sido imitados de un modo irónico y crítico. ¿El propósito? Dejar claro el desacuerdo con el mensaje que la marca ha lanzado.

En definitiva, cuidado con el uso que le des a la viralidad, puesto que los resultados podrían ser muy buenos o muy malos.

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