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Liderazgo y gestión de equipos: cómo lograr las variables del éxito

liderazgo y equipos de trabajo

Llevo ya unos meses liderando a un equipo de personas. No es demasiado grande, pero sí muy dispar: los integrantes de este equipo poco tienen que ver entre sí, ya sea por nivel socio-cultural, intereses o nivel económico.

A todos nos une que deseamos el éxito del proyecto, bien sea por intereses personales, profesionales, o ambos.

Lograr un entorno armónico, así como mantener la moral de los integrantes del equipo alta y ser efectivos es un reto. Por ello, me gustaría contaros lo que he aprendido en estos meses sobre liderazgo y gestión de equipos de trabajo:

  • Es mejor dejar claros los roles desde el principio: hay que dejar bien claro que un trato cordial no implica el compadreo con el jefe del equipo. Son muchas las personas que, cuando  hay una cierta confianza, se extralimitan, y acaban con exigencias que se exceden de sus competencias. Dejemos claro desde el principio quién es el líder y qué espera de los integrantes del equipo, individualmente y en conjunto.
  • Tener un objetivo común: en la mayoría de equipos de trabajo, cada persona integrante tendrá una perspectiva del proyecto: habrá quien lo haga por obligación, quien piense que es un trampolín para promocionarse, quien esté ahí por dinero. Sea cuales sean los objetivos personales de cada integrante, hay que hacerles ver que se trata de un proyecto común, y que sólo con el esfuerzo de todos se puede lograr.
  • Por tanto… hay que apoyar a los compañeros: si se trabaja en equipo, hay que hacer frente común, y esto implica favorecer al compañero, ayudarle, si es necesario. Hay que tener claro que, aunque un miembro del equipo realice muy bien su trabajo, si el resto fracasa, el proyecto también habrá fracasado.
  • Implica a tu equipo: pide su opinión en los temas que sean de su competencia, escucha las sugerencias de mejora, y nunca muestres desprecio, burla o indiferencia.
  • Preocúpate por tu equipo: la experiencia me ha enseñado que, si bien el dinero es importante (tenemos que pagar facturas y esas cosas), un trabajador mejora su rendimiento significativamente si se siente valorado y escuchado. Como líder, hay que preocuparse de cómo está su equipo. Intentar ignorar los problemas personales de una persona sólo provocará fisuras y amenazará al proyecto.
  • Hay que ser flexible: en el primer punto hemos dicho que hay que dejar las cosas claras, y explicar qué se espera de cada uno de los miembros del equipo. Esto no implica rigidez en nuestra conducta: si hacer un cambio pequeño no perjudica al grupo y favorece el bienestar de una persona en concreto, hazlo.
  • Alaba los logros, sé constructivo con los errores: equivocarse es humano, y, al final, caer no es tan importante como levantarse. Hay que adoptar un enfoque constructivo con los errores, identificar el fallo y proponer soluciones para que no vuelvan a producirse. Asimismo, si hay aciertos, es bueno destacarlos y animar a nuestro equipo a seguir por esa línea.
  • Informa: no guardes secretos con tu equipo, hay que informarles de los datos y decisiones importantes. Eso sí, guárdate lo que aún no esté confirmado, o los pequeños detalles que puedan causar malestar o desasosiego: una cosa es mantenerlos al tanto; otra, ser el príncipe de las mareas y vivir en constante vaivén.
  • No critiques a tu equipo delante de terceros, ni permitas las críticas: si confías en ellos, hazlo hasta las últimas consecuencias. Lo que tengas que decirles, díselo a ellos, no crees un mal ambiente. Asimismo, corta las críticas externas, y no permitas que tu propio equipo tenga esas conductas (aunque esto último es más difícil de lograr).

Y tú, ¿qué técnicas de motivación utilizas? Cuéntame 🙂

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