Social Media

Los falsos “Me gusta”, el negocio de la pobreza

Más allá de la ética de comprar o no fans en Facebook está la ética de la solidaridad. Ya son varias las organizaciones humanitarias que han alertado contra el hecho de que el negocio de las redes sociales haya virado hasta puntos de explotación en el Tercer Mundo.

Bangladesh es un ejemplo de esto: muchos trabajadores trabajan en precario, por unos 120 dólares anuales (aproximadamente 100 euros al año, unos 8,5 euros al mes) por generar seguidores falsos en Facebook y Twitter, según informaciones recogidas por The Guardian y Channel 4.

Las pésimas condiciones laborales recuerdan a otras marcas de prestigio denunciadas antaño, como Nike: trabajadores hacinados en oscuras habitaciones, jornadas de trabajo interminables, salubridad casi inexistente. Cada 1.000 “Me gusta” suponen un dólar (unos 80 u 85 céntimos de euro).

El lado oscuro de las redes sociales

Todo tiene su cara y su cruz: si bien las redes sociales permiten conectar al consumidor directamente con la empresa, no es menos cierto que la presión de la popularidad social también genera que existan este tipo de negocios fraudulentos.

Las propias empresas pagan por conseguir “Me gustas” o followers en Twitter, y el filón estaba latente. No es de extrañar esta derivación de los servicios a zonas desfavorecidas: por 100 euros anuales, una ínfima parte de lo que cobraría al año un Community Manager o un Social Media Manager, tienes cientos de “Me gustas” conseguidos a destajo.

Una situación denunciable por la parte de la solidaridad, y también por la profesión.

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