Conceptos

Los ideales publicitarios son irreales

Las estrategias de marketing, así como las campañas publicitarias, intentan vendernos a menudo unos ideales que nada tienen que ver con la realidad que nos rodea.

Las marcas asocian a sus productos o servicios unos determinados valores que hacen referencia a estereotipos muy concretos. De este modo, llaman la atención de sus respectivos públicos objetivo y despiertan su interés y sus deseos de adquisición.

No hay nada malo en esta conducta pero debemos tener muy presente en todo momento que los ideales que vende la publicidad son irreales. Se trata de un modo de vida, una figura, unas sensaciones que se asemejan a los ideales que hemos ido creando en nuestra mente a lo largo de los años.

De este modo, se consigue que el receptor amplíe el valor real del producto por medio de los valores añadidos, consecuencia de las representaciones ideales que tenemos en nuestras mentes.

Puesto que cada receptor descifra el mensaje publicitario de un modo muy concreto, los publicistas deben tener muchísimo cuidado con no exagerar y crear expectativas falsas. Se recurrirá a estereotipos pero siempre dejando claro que las representaciones son irreales y aspiran siempre a la creación de un mundo ideal.

En cuanto a los escenarios en los que se desarrollan las acciones, son siempre lugares que tienen su propia personalidad. Transmiten sensaciones y experiencias con tan solo unos segundos de vídeo. Aquí entra en juego la economía publicitaria: es mejor ser breve y conciso que extenderse demasiado.

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