Marketing

Los riesgos de comercializar productos de baja implicación

Las compras impulsivas se producen cuando un determinado sujeto siente la necesidad de adquirir bienes y servicios por la satisfacción que experimenta al realizar la transacción.

Esta conducta afecta principalmente a los bienes de baja implicación y ello es debido en gran parte al importe económico considerablemente más reducido que desembolsa el interesado.

Pensaréis ¿y qué es lo malo de estas transacciones si la empresa incrementa sus beneficios? Por supuesto que hay beneficios considerables pero dichos beneficios son a corto plazo y para asegurar la supervivencia de una compañía es aconsejable plantear objetivos que persigan el incremento de los beneficios a largo plazo.

Aunque cabe destacar que es mucho más fácil el lanzamiento y comercialización de un producto de baja implicación. Pues es menos costoso conseguir que los individuos prueben el producto. A partir de ese momento dependerá de la calidad del producto si la compra se convertirá en una compra regular o se quedará en la simple prueba del producto.

Es importante saber que las personas se dejan guiar más por los estereotipos cuando compran productos de baja implicación. Esto nos indica que tenemos a nuestro alcance la posibilidad de crear campañas publicitarias centradas en la creación de un mundo de valores en el que se comparten ideales y creencias muy variados.

Si decidimos lanzarnos al mercado ofreciendo algún producto innovador cuya implicación es baja, además de poseer un precio reducido, debemos pensar en la aceptación que tendrá y el perfil de posibles compradores al que nos tenemos que dirigir. Seduciremos a nuestro público objetivo y además obtendremos beneficios extra por parte de las compras impulsivas.

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