Marketing

Marketing y mensajes innecesarios

La redundancia puede ser un aspecto muy negativo dentro de cualquier estrategia de marketing.

Hay productos bien conocidos por todos y para los que no necesitamos que las compañías del mismo sector nos bombardeen con mensajes que, aun que aparentemente son diferentes, nos transmiten lo mismo.

A la hora de crear el concepto creativo y plasmarlo en los diseños ocurre algo muy parecido, si los materiales gráficos que aportamos hablan por sí mismos no es aconsejable volverse redundante.

Cabe mencionar una de las técnicas de marketing que mayor aceptación está teniendo por parte de los receptores. ¿Y si dejásemos el mensaje oculto?

Hay compañías que han sabido aprovechar la curiosidad humana. Si nos encontramos con una imagen, que a primera vista no nos transmite un mensaje muy claro, sino que nos invita a utilizar nuestra inteligencia para descifrar el enigma, probablemente intentaremos llegar a ese mensaje.

Aquí es cuando el marketing debe, a través de investigaciones previas, averiguar cual será la respuesta de nuestro público objetivo. Debemos crear un enigma que no sea ni muy fácil ni muy difícil de descifrar. En caso contrario arriesgamos a que el receptor pierda el interés.

Os preguntaréis ¿y cómo podemos predecir la respuesta que dará el receptor? Esto es posible gracias a la segmentación. El producto o servicio que ofrecemos está dirigido a un público concreto, que comparte unas características comunes. Si centramos nuestro concepto hacia esas características podríamos obtener una respuesta muy semejante.

Aunque cada receptor descifra el mensaje de un modo diferente, a través de técnicas que pone a nuestro alcance el marketing, podríamos enfocar la atención del receptor hacia un punto de vista concreto, y más aún si conocemos sus características, gustos y preferencias.

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