Conceptos

Mensaje que transmite la empresa: comunicación, no venta.

El mensaje que transmite la empresa debe cumplir un requisito obligatorio, centrarse en la comunicación y no en la venta.

Es imprescindible que se lleve a cabo una planificación estratégica que, desde el punto de vista comunicacional, transmita la filosofía, misión y visión de la empresa. El mensaje ha de ser breve y conciso.

Si se formula de la manera adecuada, las ventas están aseguradas. Por lo tanto, la comunicación lleva a las ventas, son elementos inseparables que se consiguen por medio de un proceso metodológico.

Hay empresas que nacen para una venta agresiva u organizaciones  que buscan cambiar la opinión publica mediante mensajes directos y violentos. Sin embargo, la vida de éstas es a corto plazo, buscan alcanzar un objetivo determinado y desaparecer del mercado. Puede ser el ejemplo de una empresa que fabrica ropa y no busca crear una imagen determinada ni una cultura empresarial, sino que se centra en vender y transmitir el mensaje por medio de campañas publicitarias provocadoras.

El caso contrario es el que exige una planificación mayor, una filosofía de empresa bien definida, un manual de identidad corporativa, informes anuales detallados y muchos más instrumentos imprescindibles para el funcionamiento adecuado. Se busca crear una imagen de marca centrada en valores positivos y prestigio.

En las organizaciones que buscan perpetuarse, hay una creciente preocupación por el bienestar de los empleados, directivos y todos los relacionados con la empresa a nivel interno, puesto que éstos transmiten una imagen hacia el exterior. A menudo no se presta importancia a dicha imagen y la comunicación falla, el mensaje que se transmite hacia el exterior mediante comunicación planificada no coincide con el que proporcionan las personas desde el interior. Esto lleva a un choque de perspectivas en la mente del consumidor generando consecuencias negativas.

El mensaje emitido debe transmitir información útil para sus públicos. Si éstos sienten que lo que les llega es algo forzado y de contenido impreciso, hay peligro de rechazo y críticas.

Es necesario llegar a un equilibrio que haga que la comunicación efectuada beneficie tanto a la organización que la emite, como al consumidor.

En definitiva, el mensaje debe basarse en la confianza mutua y en la veracidad.

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