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Nuevos líderes ante la crisis

En tiempos de coyuntura como la actual se exige del directivo, así como de la empresa, la capacidad de reinventarse y adaptarse a las circunstancias.

“Los líderes deben mostrar una visión clara, optimista y vital que impulse la organización para detectar y aprovechar las oportunidades que aparecen en el nuevo contexto”, señala John M. Scott, presidente de KPMG en España. En la misma línea, Isidro Fainé, presidente de la Caixa y de CEDE (Confederación Española de Directivos y Ejecutivos), afirma que “en tiempos adversos no podemos olvidar tampoco la maleta de los valores –ésta debe viajar siempre con nosotros.”

Ambas reflexiones aparecen en el estudio “Oportunidades para el directivo en escenarios adversos”, que ESADE Business School, la Fundación CEDE y KPMG han realizado en conjunto y que recoge las declaraciones de diferentes líderes de empresas españolas representativas de diferentes sectores, exponiendo lo que consideran que son las claves indispensables para afrontar la crisis. El director del estudio y catedrático de Liderazgos y Gobernanza Democrática de ESADE, Ángel Castiñeira, presentaba el estudio ayer en la escuela de negocios. El profesor Castiñeira propone cuatro enfoques de liderazgo diferentes que, combinados según las necesidades de la empresa, dan lugar a un modelo mixto que ayudará al directivo a capear el temporal. Por su parte, las empresas españolas nos muestran la aplicación práctica de estos valores, y su éxito subraya el papel esencial que juega un buen liderazgo a la hora de sobrevivir a la adversidad.

Se ha bautizado el primero de estos tipos de liderazgo como resiliencia: la capacidad de estar bien incluso cuando las cosas van mal.

Elena Pisonero, presidenta de la operadora de satélites Hispasat, señala que “frente a la adversidad y la tentación de parálisis de muchas organizaciones es precisa una actitud positiva de superación, sobre todo por parte de sus directivos”.

Necesitamos un cambio, pero, ¿en qué dirección? Cambiar exige ser capaz de diagnosticar los problemas con objetividad, analizar en qué nos hemos equivocado y qué dificultades provienen de la realidad exterior. Si somos capaces de definir qué debemos descartar, qué preservar y qué características necesitamos incorporar, el desafío se convertirá en una oportunidad de cambio y transformación. Enric Casi, director general de Mango, sostiene que “la crisis es una excelente excusa para volver a pensar qué somos como organización y a qué nos queremos dedicar”.

Anticiparse consiste en que, una vez analizados todos los signos, seamos capaces de adelantarnos a las oportunidades. Es una actitud emprendedora que apuesta y se arriesga, siempre guiados por un impulso innovador y por el análisis previo. Si hay algo en lo que prácticamente todos los participantes del estudio han coincidido, es en que la internacionalización fue un salvavidas para sus empresas en cuanto comenzó la crisis. Eloi Planes, consejero delegado de Fluidra, explica que “la internacionalización nos ha proporcionado oxígeno, al permitirnos aprovechar cualquier oportunidad que surja en los mercados globales.”

El último de los cuatro enfoques plantea el tipo liderazgo más proactivo. Conviene ser capaz de cazar al vuelo las oportunidades, sí, pero éstas no siempre aparecen por sí solas. Sólo una actitud ‘transformacional’ nos permite modificar el contexto y crear nosotros mismos las oportunidades. Más que nunca en época de adversidad, el automatismo y la pasividad están condenados al fracaso.

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