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¿Por qué Google Plus se ha quedado en un quiero y no puedo?

Google Plus ha protagonizado la noticia del verano en lo que se refiere a redes sociales. La red social con la que Google quiso acceder a este mercado y con la que ha pasado a formar parte en numerosas ocasiones de las listas de fracasos del sector de las nuevas tecnologías. Por este motivo, el gigante de Internet, a pesar de sus esfuerzos, finalmente ha decidido rendirse a la evidencia y a partir de este mes dejará de obligar a los usuarios a abrise un perfil en Google Plus para poder usar sus servicios. Las palabras de Bradley Horowitz han sido: “Aunque hicimos algunas cosas bien, tomamos algunas decisiones que deben ser repensadas. por eso en los próximos meses llevaremos a cabo cambios importantes”.

Google Plus llegó en junio de 2011, como una especie de última incorporación al mundo de las redes sociales, pero empezaba ya con ciertas restricciones. Solamente unos pocos pudieron registrarse al principio y las marcas y empresas no podían tener un perfil en ella. Aunque el hecho de ser algo tan selecto la hacía parecer más atractiva y llamativa, la burbuja no tardaría mucho en empezar a pincharse. Entonces muchos expertos ya auguraron que la red social no sería capaz de eclipsar el éxito de la red de Mark Zuckerberg. De hecho, ni siquiera llegó a despegar y la red social no hacía más que perder usuarios que se iban convirtiendo en adeptos de otras nuevas como Instagram.

Google Plus

Nada nuevo bajo el sol

Probablemente el mayor error de Google Plus fue no pensar en las necesidades reales de los consumidores. Simplemente se dedicó a subirse al carro del creciente fenómeno de las redes sociales. Con lo cual nacía como una merca copia de lo que ya se estaba haciendo. Es cierto que al principio Google Plus ofrecía algunos elementos que no ofrecían sus competidores, pero las ventajas no fueron suficientes como para atraer a los consumidores en un mercado que ya estaba plenamente consolidado y en la que los usuarios ya eran muy fieles.

Meter la red social con calzador

El segundo error que ha tenido mayor impacto en su fracaso ha sido el de obligar a los consumidores a utilizar la red social. Google contaba ya con una gran cantidad de usuarios que usaban sus servicios. Entonces, ¿por qué no convertirlos también en usuarios de Google Plus? Escapar del influjo de la red social se convirtió en misión imposible y en un peaje que había que pagar para poder usar aquellos servicios que realmente interesaban a los consumidores. Lo cual acabó creando un gran resentimiento que perjudicaría la imagen de la red social.

Dejar el espacio sin actividad

Pero quizás el motivo que ha tenido mayor peso haya sido directamente orgánica. Tras llevarse a cabo algunos estudios al respecto, se descubrió que Google tenía entre sus filas a muchos usuarios aficionados a probar las nuevas tecnologías y que pueden o no servir de avanzadilla. Sin embargo, no se logró llegar a grandes masas de mercado. El problema es que el escaso atractivo de Google Plus la había convertido en una extensa estepa siberiana en lo relativo a contenidos. Muchos usuarios obligados a tener un perfil permanecían inactivos y no publicaban contenidos ni comentaban el escaso contenido que publicaban los demás.

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