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¿Presumir, es un buen o mal negocio?

Un gran novelista ruso, León Tolstoi, expresó hace ya mucho tiempo que “una batalla es ganada por aquel que tiene la certeza de que va a ganar” y si bien es cierto que la actitud lo es todo, a veces puede salirnos el tiro por la culata.

La acción de competir lleva al cuerpo y a la mente a pasar por muchas etapas diferentes, de por sí, implica una serie de factores que el día a día no nos proporciona. Nunca sabrás lo que puede pasar, cómo reaccionarás o cuál será tu capacidad de adaptación. Es una montaña rusa de sensaciones que vuelve a cada reto, una incógnita a resolver.

Existen diversas estrategias para ensayar y poner en práctica con el fin de conseguir aquello que buscamos. En una partida de póker muchas personas eligen, por ejemplo, fanfarronear o presumir sobre su juego, las cartas que le tocaron o el golpe de suerte con el que despertaron ese día. Y aunque se crea que esto genera sensaciones positivas en los demás, está autoproclamación puede tener consecuencias más que negativas.

Todo aquel que sabe cómo jugar al póker, entiende que la concentración durante el juego suele ser muy importante y la verdad es que tener como pasatiempo la alardearía, puede reducir la empatía entre el autoproclamador y el o los destinatario/s.

Nuestro cuerpo se encarga de lo que no decimos con palabras

Alardear y que nos salga bien, puede ser solo una racha. En el póker online, los competidores juzgarán tu mano sobre la base de tus acciones, por lo que no deberás preocuparte con aquellas muecas que gesticules sin querer o con intención. Sin embargo, cuando enfrentes a otros en una mesa de póker, todo lo que hagas será finamente analizado.

De hecho según un estudio realizado por la Universidad de Melbourne y publicado en la revista “Current Biology”, la posición de nuestros ojos podría expresar los números que pensamos. El doctor Tobías Loetscher, de la Escuela de Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Melbourne afirma que este “estudio demuestra que los cambios a lo largo de la línea de números mentales se acompañan de movimientos oculares sistemáticos” y que “los ojos no sólo nos permiten ver el mundo que nos rodea, sino también presentan una ventana para el funcionamiento de nuestra mente”. No resulta muy difícil imaginar todo lo que nuestros contrincantes podrían hacer, disponiendo de la información involuntaria que nuestra mirada es capaz de proporcionarles.

La satisfacción de ganar

Salir vencedor de una partida de póker ya es toda una agitación, y hacerlo con una mano pésima realmente tiene gustillo de doble victoria. Ciertos jugadores son capaces de correr grandes riesgos con tal de experimentar esa adrenalina y apuestan grandes sumas de dinero valiéndose solo de su alarde para salir airosos.

Existe quizás cierto aire maquiavélico en todo ello, un poco de astucia por aquí y un poco de hipocresía por allá. Engañar y manipular a otros en beneficio propio revela mucho acerca de nuestra psicología, en el póker (y en la vida en general) lo ideal siempre será encontrar el equilibrio.

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