Conceptos

¿Publicidad sexista? No, gracias

Seamos sinceros y realistas.

La publicidad, como todos sabemos, es un medio muy poderoso para llegar a millones de personas, personas que son de diferentes sexos, y que responden a unos u a otros estímulos.

Digan lo que digan, hombres y mujeres no somos iguales.

La química y la educación nos hacen, como digo, responder a estímulos diferentes, por lo que hay que enfocar los mensajes publicitarios desde un determinado punto de vista según segmentemos por sexos. De acuerdo.

Lo que no es admisible, desde el punto de vista de quien os habla, es que los publicistas caigan en el tópico fácil, en el cliché, en el “el rosa es color de chica y el azul de chico”, cosa muy complicada de evitar, porque, ante la falta de ideas a la que frecuentemente se tienen que enfrentar estos profesionales, siempre se cae en lo fácil.

Si lo que queremos anunciar es un electrodoméstico, claro está, en el spot sale una mujer feliz usándolo y a su lado, su marido, que le dice que qué buena está la comida o que qué limpia y suave sale la ropa de la lavadora, pero, por otro lado, si lo que se anuncia es un coche, escuchamos la voz en off de un hombre o son ellos los que aparecen sentados en él con una virilidad exacerbada.

Y lo que me pregunto es, ¿por qué?

Señores, los tiempos han cambiado, no tanto como me gustaría, pero sí, han cambiado.

Las mujeres ya no tienen que estar en casa cocinando y limpiando la ropa de los maridos, cuidando a sus hijos. Ellas trabajan en la calle, ocupan puestos directivos y estudian carreras.

Los hombres ya no son el centro de la familia, ahora las mujeres pueden también traer dinero a casa.

La pregunta es, ¿por qué algunos se empeñan en crear anuncios publicitarios en los que se perpetúan los estereotipos sexistas cuando la publicidad, como no me cansaré de repetir jamás, debe adecuarse a la sociedad y a los cambios que esta experimenta?

En gran medida, la publicidad es responsable de que los tópicos sexistas se sigan produciendo en nuestros días, ya que influye en nosotros más de lo que muchos son capaces de reconocer.

¿No sería mejor no fomentar actitudes que pueden conducir a la violencia?

Sí, violencia.

La violencia no es solo el golpear o el insultar, también es relegar a otra persona a un lugar que le es impuesto, ya sea él o ella, en el que no quiere estar. Imponer es también una forma de ser violento.

Violencia también es que, generalmente, cuando en un anuncio de televisión aparecen un hombre y una mujer, el hombre es sinónimo de éxito, y, la mujer, sigue realizando los trabajos menos “importantes”.

Se impone ya un cambio de paradigma. ¿Cuándo veremos en televisión un spot en el cual sea el hombre el que anuncie un electrodoméstico y cuide a los niños y sea ella la que llegue del trabajo y se siente a comer, siendo él quien le pone la comida por delante?

No olvidemos que la publicidad tiene un alto componente psicológico, y afecta a nuestro inconsciente más de lo que nos gustaría, y, muchas veces se convierte en mensajes subliminales que adoptamos y hacemos nuestro sin darnos cuenta.

Por este motivo, la Junta de Andalucía, consciente de la importancia de la Igualdad de Géneros, ha editado un Decálogo para que seamos capaces de reconocer la publicidad sexista.

  1. Promover modelos que consoliden pautas tradicionalmente fijadas para cada género.

  2. Fijar estándares de belleza considerados como sinónimo de éxito

  3. Presentar el cuerpo como un espacio de imperfecciones que hay que corregir

  4. Situar a la mujer en posición de inferioridad y dependencia

  5. Negar los deseos y voluntades de las mujeres y mostrar como normal su adecuación a los deseos y voluntades de los demás

  6. Representar el cuerpo femenino como objeto

  7. Mostrar a las mujeres como incapaces de controlar sus emociones y reacciones, justificando así las prácticas violentas que se ejercen sobre ellas

  8. Atentar contra la dignidad de las personas o vulnerar los valores y derechos reconocidos en la Constitución

  9. Reflejar equivocadamente la situación real de las mujeres con discapacidad

  10. Utilizar un lenguaje que excluya a mujeres, que dificulte su identificación o que las asocie a valoraciones peyorativas.

 

Afortunadamente, cada vez son más las empresas anunciantes sensibilizadas con este tema, y los mismos consumidores son los que denuncian al Observatorio de la Publicidad estas prácticas, gracias a lo que han sido varias campañas publicitarias las que se han retirado por este motivo.

Las campañas que no caen en el tópico fácil son las que mejor acogida tienen, ya que son las que mejor llegan tanto a ellos como a ellas, además de cumplir una importante función social: demostrar que todos podemos ser exclusivos pero no excluyentes.

Como muestra de que esto es posible, os dejo un ejemplo en forma de spot.

 

4 de comentarios

4 Comments

  1. Miguel

    4 enero, 2014 en 19:37

    El tema es más complejo de lo que parece, desde luego hay que combatir contra tópicos y discriminaciones, pero en mi caso no entiendo porque un anuncio pasa a ser machista si sale un hombre y deja de serlo si sale una mujer o viceversa. En este punto el problema lo tiene el espectador. Atención, evidentemente hay anuncios claramente machistas o discriminatorios, pero a la hora de buscar el target de una campaña/producto no podemos pretender que el género no importa, porque es falso, y aunque queramos decir que vivimos en una sociedad donde los roles del “hogar” y la vida cotidiana se intercambian sin problemas, no es así.
    Explicaré mi experiencia personal que con matices y en diferentes situaciones es aplicable a la mayoría: estuve casado con una mujer que siempre ganó más dinero que yo, que tenía más estudios que yo y que su futuro profesional era más prometedor que el mío. A mí eso nunca me afectó, no sentía ni que era una vergüenza ni que me estaba quitando mi hombría ni ninguna tontería por el estilo… siempre la apoyé y celebré sus éxitos como si fueran míos, ¡vamos! lo normal para mi en una relación de igual a igual. Pues bien, llegado a cierto punto le ofrecieron trabajo en otro país y ante la presión de que yo debería dejar mi trabajo, no hablaba el idioma de allí, no conocía a nadie, ni tenía familia, etc, etc, decidió dejarme porque no quería ser “responsable” de mi vida… el punto a reflexionar es que si hubiera sido al revés, no hubiera habido ningún problema. No creo que ella me hubiera dejado si el caso hubiera sido al revés, y yo en ningún momento me hubiera planteado dejarla por la dependencia que ella hubiera tenido sobre mi. En ese momento entendí que el hombre si está “preparado-dispuesto” para hacerse cargo de su pareja pero la mujer no (evidentemente a alguna no le hubiera afectado, pero mi mujer nunca me pareció alguien retrogrado o de pensamiento “antiguo”, era una mujer moderna y de mente abierta pero no fue capaz de superar esta “rotura” de papeles entre hombre y mujer). Posiblemente esta presión también es responsabilidad de la sociedad que aún nos encasilla, pero no podemos pretender que ya somos completamente iguales o que los roles cambian sin problemas, porque es falso.

  2. Marcos

    9 octubre, 2013 en 7:06

    Por ello no solo existe publicidad machista que denigra a la mujer tambien existe publicidad feminista que discrimina a los hombre sy de eso no se mencion piensoq eu toda publicidad sexista sea machista o feminista igual deberia de salir de la tv porque no deberian de haber publicidad que denigren ni a las mujeres ni a los hombres todos y todas somos humanos y merecemos respeto..

  3. Marcos

    9 octubre, 2013 en 7:00

    Igual pienso que no deberia de haber ni existir publicidad sexista ya sea Publicidad Machista que denigra a la Mujer o ya sea Publicidad Feminista que denigra a los Hombres ya que toda publicidad sexista es mala venga de donde venga igual todos los Hombres y todas las Mujeres somos seres humanos y merecemos respeto No a la discriminacion y No a la publicidad sexista en la Tv.todo hombre y toda mujer merecemos respeto..

  4. Raquel

    5 septiembre, 2013 en 11:45

    Muy buen artículo y muy buenas reflexiones. El por qué de todo esto quizás sea que seguimos en una sociedad machista y que cada uno repite y refleja su concepción del papel de la mujer y del hombre en la sociedad contribuyendo a la aceptación y reproducción social de dichos papeles.

    Lo dicho, me ha gustado mucho tu artículo y con tu permiso lo compartiré!

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