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Qué aprender de la neurociencia para mejorar nuestras estrategias de contenidos

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¿Qué aprender de la neurociencia para mejorar nuestras estrategias de contenidos?

neuromarketing marketing onlineEl marketing de contenidos se ha convertido en una de las herramientas preferidas de los responsables de marketing para conectar con los consumidores. Los usuarios son bombardeados a diario con decenas de mensajes publicitarios y cada vez son menos receptivos a ellos. Los consumidores esperan que las marcas les proporcionen contenidos de calidad que les den valor añadido y que no se dediquen solamente a intentar venderles sus productos. Y, gracias al marketing de contenidos, pueden concentrar todo lo que quieren los consumidores y, al mismo tiempo, hacerles llegar su mensaje.

Pero no solamente basta con crear contenidos y difundirlos, sino que deben cumplir ciertos parámetros de calidad y cumplir unos mínimos. Deben informar, ser interesantes y servir como publicidad. Lo que significa que hacer marketing de contenidos es algo mucho más complejo de lo que pueda parecer. Para que el marketing de contenidos funcione, se puede recurrir a ciertas ciencias y a las conclusiones que van extrayendo los diferentes estudios al respecto. En este sentido, el neuromarketing puede ayudarnos a que los contenidos sean más eficaces.

Las emociones contribuyen a despertar al cerebro

Una de las grandes lecciones que podemos aprender del neuromarketing es que las emociones son una herramienta muy poderosa para captar la atención de los consumidores. Aquellos contenidos que activan marcadores emocionales fuertes tienen un impacto mayor y consiguen activar más el cerebro de los receptores. De esta forma, es más sencillo que calen en su memoria.

El factor familiar funciona muy bien

Uno de los elementos que mejor funcionan es recurrir a aquellos elementos que lo0s consumidores ya conocen. Los mantienen dentro de su zona de confort. Aunque pueda parecer poco importante, utilizar imágenes, fuentes, colores y gráficos que resultan familiares para el consumidor, hace que los mensajes sean mejor recibidos.

Recurrir a los instintos de “autoservicio”

Las personas estamos programadas para fijar nuestra atención más en aquellos servicios relacionados con la supervivencia y les damos prioridad por encima de otras cosas. Esto influye considerablemente en lo que hacen o dicen los consumidores y sobre cómo reciben los mensajes que las marcas lanzan. Por esta razón, los mensajes que les halagan o que hacen que se sientan mejor con ellos mismos son más efectivos.

Es mejor apostar por la sencillez

Las cosas que nos parecen fáciles se perciben mejor. Muchas veces no tiene que ver con el hecho de que algo sea difícil, sino de la percepción de dificultad que nos forjamos sobre ella. Cuando algo parece difícil, nuestro cerebro decide automáticamente que será más complicado y que nos llevará más tiempo.

Sorprender a los consumidores y huir de lo lineal

Aunque lo sencillo es más efectivo, tampoco debemos excedernos. Y es que aquello que es demasiado fácil no se recuerda de la misma forma que aquello que sorprende. El cerebro se adelanta a lo que va a ver o leer y, en lugar de procesarlo todo, se queda con las ideas y mensajes. Por eso, es importante colocar palabras inesperadas o sorprendentes para que el cerebro lea con más calma.

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