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Regalando buenos momentos

regalos personalizados

regalo

Los regalos nos hacen felices, nos sacan sonrisas y nos ayudan a olvidarnos de la cruda realidad que nos rodea.

Entregar regalos hace felices tanto a las personas que regalan como a las que reciben. Esto se debe a que cuando alguien se alegra, nos transmite energía muy positiva. Pero esto no es todo, cuando alguien recibe algo inesperado se siente, a menudo, obligado a devolver el gesto y hacer feliz a la otra parte.

Este es el secreto que puede ayudar a los empresarios a elevar las ventas durante las Navidades. Pues bien, imaginemos que una marca envía detalles personalizados a sus clientes. Dichos detalles no tienen por qué ser caros, sino de utilidad. Si consiguen alegrar al receptor, deben dar por hecho que el detalle le será devuelto.

Así somos las personas, contestamos al bien con bien, y al mal con mal. Las marcas aprovechan tal proceso psicológico pero no siempre. A menudo, creen que esta acción es arriesgada y podría suponer una pérdida de dinero que no será reembolsada de modo alguno. Esto no es así, pues aunque la persona no adquiera al momento un producto de la marca, lo hará durante los próximos meses (además de que se lo aconsejará a sus amigos).

El detalle no puede ser tampoco una tarjeta postal, pues esto no trae beneficio alguno al cliente. Pero sí que sería una buena opción entregar muestras gratuitas de productos recién lanzados o descuentos. Los códigos para sorteos navideños son también muy populares, pero es mejor si no haces al cliente esperar y le dices si ha ganado en cuanto inserta el código.

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