Marketing

Tendemos a simplificar el mundo, aun sabiendo lo complejo que es

Conocer bien los procesos psicológicos básicos es de vital importancia para los empresarios. Este hecho se debe a que por medio de éstos se pueden elaborar estrategias que conseguirán incrementar los beneficios, minimizando las pérdidas.

Los seres humanos tenemos una costumbre innata de simplificar todo lo que nos rodea, a través de complejos procesos psicológicos, que a menudo benefician a las marcas y a sus comunicadores.

Cuando de publicidad se trata, debemos reconocer que las marcas se encuentran en una continua competición por conseguir captar durante más tiempo la atención de los consumidores. ¿Con qué fin? Para traspasar sus barreras de percepción, llegar a la memoria y hacerse hueco en sus mentes; consiguiendo situarse por encima de sus competidores. Todo, con el fin de incrementar los beneficios finales.

La realidad que nos rodea es muy compleja y esto nos lleva a simplificarla. De este modo podemos describirla, hablar sobre ella, analizarla e incluso elaborar conclusiones que resumen determinados procesos de producción por ejemplo (cuando de producto se trata).

Los publicistas y marketinianos deben recurrir de modo consciente a la simplificación, pues cada vez que tienen ante sus ojos un nuevo cliente deben analizar en profundidad todo lo que éste realiza. Pero llegamos al problema: falta de tiempo. ¿Cómo solucionarlo? Simplificando los numerosos pasos que debemos dar hasta llegar al concepto creativo.
Ésta es la razón por la que un buen anuncio es simple y a la vez complejo. Pues plasma la idea de un modo muy resumido, pero esconde una realidad muy compleja. En definitiva, te hace reflexionar sobre aquello que la marca quiere transmitirte.

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