Marketing

Todo está cambiando y el marketing también, ya lo decía Mark Renton

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fidelización clientesAna Durá

El mundo está cambiando, la música está cambiando, hasta la manera cómo se comunican las empresas está cambiando. Muchos lectores habrán detectado en estas líneas la huella inequívoca de Mark Renton, en la inolvidable Trainspotting (ya sea en su versión película o novela), y lo cierto es que nos viene de perlas para ilustrar una realidad empresarial que vivimos a ritmo de marketing de contenidos.

Así, el viejo y manido discurso de comercial a puerta fría en el que incurrían las empresas ha dado paso a uno rebosante de consejos, información dispar y hasta compadreos donde el cliente se ha reconvertido a lector e incluso amigo.

Pero en qué consiste éste ya no tan nuevo concepto por el que apuestan las empresas. Pues simplemente en servir de menú a los clientes sus platos preferidos. Es decir, información amena capaz de despertar el interés del público objetivo y de cuya degustación disfrute y mucho. La empresa únicamente ha de aprender a cocinárselos; pero eso sí, ha de hacerlo estupendamente y cuidarse de que resulten insípidos; es decir, poco útiles.

En este sentido, hallamos múltiples ejemplos de compañías que han sabido manejar los fogones con maestría y plagar su web de datos interesantes con cuya sola contemplación los ojos de la clientela se abren como platos o, por lo menos, le entran las ganas de quedarse un ratito pululando por la zona para conocer el final de la historia.

Lo cierto es que a estas alturas se ha dicho tanto al respecto que no queremos pecar de redundantes, pero sí citar ejemplos de empresas que están implantando un sabio marketing de contenidos.

Como primer ejemplo destacamos que los bancos, ese sector muchas veces caracterizado como sobrio y conservador, tira de creatividad en casos como el de esta infografía encontrada en un blog de Bankinter, que le informa sobre cómo ahorrar 7.000 euros en un año. Resulta obvio que todos nos quedaríamos hasta los créditos finales solo por averiguar cómo se ejecuta ese ‘triple mortal’ de las finanzas.

Lo cierto es que, tras su lectura, sorprenden esos diez agujeros por los que se escapa una auténtica fortuna. Por lo tanto, es imposible pasar de puntillas por el reclamo sin echarle una o una ‘panda’ de miraditas estupefactas. De hecho, estamos ante un buen marketing de contenidos donde apenas reparamos en que acabamos de caer en las fauces de Bankinter. En definitiva, nos tiene donde quería y seguro que volveremos a por más.

Y si por algún casual estás pensando en coger tus bártulos y viajar a un recóndito -o no- país del mundo, puede que aterrices en un blog titulado ‘Me gusta volar’ con artículos  amenos, muy informativos capaces de despertar hasta el más adormilado gusanillo viajero. Si es así, perfecto, tienes al lado un buscador de vuelos que, por supuesto, tiene nombre y apellidos: Iberia.

Para colmo, algunos refinan mucho la trampa y apenas se advierte su presencia. Así, marcas especializadas en bebés y maternidad como Suavinex decidieron en su día inaugurar un club para madres felices con consejos, mucha información y, por supuesto, descuentos por formar parte de la ‘secta’

 

1 Comment

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  1. Carlos

    1 marzo, 2016 en 11:53

    Ahora mismo no termino de pillar el enfoque. ¿Debemos deducir que el marketing de contenidos es maligno y una trampa que tienden las empresas a los usuarios? ¿Que el contenido de valor es sólo una argucia para colársela doblada al lector quien, sin saber cómo, termina comprando productos? Si es así, no puedo estar más en desacuerdo.
    ¿Qué hay de malo en que Iberia tenga un buscador de vuelos en su blog (una referencia absoluta en historias sobre aviación, por cierto)? ¿Por qué no podríamos pensar igual de mal de un medio que colocara banners comerciales si estos también nos incitan a la compra? Por cierto: no veo que la marca se esconda detrás de El Club de las Madres Felices; el logo se ve bien grande nada más entrar. En cuanto a la pertenencia a la “secta”, ¿si tenemos la tarjeta del Club Carrefour o la Turyocio somos pobres mentes captadas por oscuros proyectos de marketing de afiliación?

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