Social Media

Una historia cotidiana

A 120  por la autopista, un poco despistado volviendo del trabajo, no recordé que el límite de velocidad estaba en los 80 km. /h y zas, ¡la foto! ¡Otra vez!  Serán 150€ más. Porque de no pagarlos me pasará como la última vez, que cuando ya ni me acordaba me vi en el extracto bancario un embargo en la cuenta, cuando peor me iba pagarlo. En mi cuenta privada, sin pedirme permiso, ni tráfico, ni hacienda, ni mi banco… van y me quitan lo que quieren, y además con recargo.

Vaya, ahora suena el móvil, un número desconocido. ¿Diga? ¿De qué compañía dice? ¿Y quién le ha facilitado mi número de teléfono?… Oiga, no me interesa nada….

Bien, ya llego al parking. Aquí puedo estar tranquilo por mi vehículo. Las cámaras de seguridad lo graban todo. Cuando entramos, cuando salimos, lo tienen difícil los amantes de lo ajeno. Queda todo registrado.

A todo esto ya estoy en casa, que ganas tenía de llegar. Voy a abrir el buzón que estoy esperando una carta hace días. Vaya, aún no ha llegado. Lo que si encuentro como cada semana es publicidad de 2 empresas que ni conozco, ¡y tienen mis datos! No sé porque me molesto aún, debiera estar ya acostumbrado. Y mira por donde, el borrador de hacienda. Vamos a ver… ¡increíble! Ya ni me acordaba de esta cuenta, 1,30€ de intereses, hasta esta cuenta corriente tienen controlada…conocen exactamente todos mis ingresos y bienes mobiliarios e inmobiliarios… y ¿Quien más conoce esta información?

Decididamente yo no tengo ningún control sobre tráfico, hacienda, los bancos, compañías telefónicas, eléctricas…ni lo que hagan con mis datos. Y hasta mis imágenes quedan grabadas en parkings, calles de la ciudad, metros, locales,…

¿Y nos preocupa la privacidad en las redes sociales? No somos dueños de nuestros datos, de nuestras imágenes. ¿Qué pueden hacer con ellos?

En una red social, un usuario determina el nivel de privacidad que quiere tener, con quien se quiere relacionar. La madurez o inmadurez del usuario le causará los mismos problemas dentro que fuera de la red. No es un problema de tecnología.

Linkedin, Xing…En las redes profesionales se suele tener un cierto criterio a la hora de elegir con quién te relacionas. Esto debiera aplicarse de igual modo a las redes sociales de ocio.

Facebook no es un concurso de “a ver quien consigue más amigos”. Cierto es que muchos usuarios aceptan “amigos” que en sí, no saben ni porqué los aceptan. Esta es la cuestión. Hay que saber porqué se hacen las cosas. Hay que saber con quién nos relacionamos y porqué. No criminalicemos la herramienta. Hagamos un uso correcto de ella.

La necesidad de pertenecer a un grupo, de relacionarse, es algo innato y necesario en el ser humano. Las redes sociales facilitan este aspecto ampliando el habitual de contacto físico que tenemos a nuestro alcance.

Los contactos de las redes sociales, no son amigos, aunque Facebook los mencione así. Amigos hay pocos en la vida. Se puede llegar a forjar alguna amistad. Se han creado muchas parejas en la red. Pero la función básica es establecer relaciones basadas en “contactos” afines a una actividad, deporte, afición, tema,…

¿Privacidad? Marca tus límites. Tú decides lo que compartes y con quién.  Tampoco la tienes en tu vida Off line.

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